Treinta y nueve años sin Luis Buñuel: El esteta de Calanda

 

Por: LCC y ME José Alejandro Rodríguez Guzmán

 “El cine es un arma maravillosa y peligrosa si la maneja un espíritu libre”

Octavio Paz

Luis Buñuel, utilizó al cine como una herramienta poética. Su proximidad a Goya, Quevedo, Péret, Sade, Valle Inclán, Gómez de la Serna, lo ciernen a ello. Max Aub, decía que “el cine de Buñuel es, ante todo, una pluma, porque escribe con él” y la obra del oriundo de Calanda, Teruel, vislumbra la construcción de un mundo simbólico a través del humor, el terror y la poesía.

De familia adinerada y nacido en 1900, crece en medio de las vanguardias y el cisma del modernismo, su educación fue rígida en escuelas como la Residencia de Madrid, en la que estudia ingeniería, más tarde trabaja con Ramón y Cajal y con el entomólogo Cándido Bolívar.

Buñuel también estudió filosofía y letras, conoce a Federico García Lorca y a Salvador Dalí, con quienes traba una profunda amistad, pero su primer acercamiento al cine fue con la película: Las tres luces, 1921, de Fritz Lang, obra que lo inspira para convertirse en cineasta; por ello, ingresa a la Academia de Cine, de Jean Epstein, colaborando con este en 1926 en Mauprat, y en La caída de la casa de Usher, 1928, basada en un cuento de Edgar Allan Poe.

Buñuel escribe un libro de poemas titulado: Un perro andaluz, obra que con el mismo nombre se convertirá en su primer trabajo fílmico en el año de 1929. Obra cúspide del surrealismo, en la que arremete contra la aristocracia, la religión y la moral.

El onirismo de Buñuel, lo lleva a búsquedas de consolidación artística. En 1939 viaja a Estados Unidos para lograr insertarse en la Metro Goldwyn Meyer, el hipoacúsico y ciático Luis, ingresa al museo de arte moderno de New York, pero es acusado de ateo y comunista.

La experiencia en Estados Unidos trajo consigo anécdotas de su genio y figura: en una entrevista que le hace Jean Claude Carriere, Buñuel habla sobre la película: El ángel azul, 1930, de Josef von Sternberg, película ambientada en Viena, durante la guerra, en la que Marlene Dietrich interpretando el papel de una prostituta, termina siendo fusilada. Para Buñuel, el hecho del fusilamiento era obvio, a lo cual Sternberg y durante una plática con el español, dice quedar sorprendido de que supiera el final. Buñuel, replica a Sternberg diciéndole: “porque las putas en una película en general, sí que pueden morir asesinadas, pero en una película de guerra”

Otra fascinante anécdota ocurre en Madrid durante los años sesenta. Buñuel filma la película Viridiana, con tan sólo cinco millones de dólares; mientras, Nicholas Ray, filmaba Rey de Reyes, con 480 millones de dólares.

Ray estaba sorprendido del bajo presupuesto del filme de Buñuel. El cineasta norteamericano buscó al español para preguntarle cómo lograba filmar una película con bajo presupuesto. Buñuel respondió: “es muy fácil, y usted podría hacerlo mejor aún que yo en Hollywood” ante esto Nicholas respondió: “si yo hiciese eso en Hollywood, estaría acabado como director”.

La obra de Buñuel condensa de ambas anécdotas el significado y la intención surrealista de sus temas fílmicos, la complejidad del tratamiento de sus guiones; y por otra parte, hacer cine con bajos costos de producción, logrando frescos y universos fílmicos de excelsa calidad estética.

En 1946, Luis Buñuel llegó a México gracias a dos personajes fundamentales: Denis Tual, que le ofreció trabajo, y el productor de origen ruso Oscar Dancigers. Buñuel se nacionalizó mexicano en 1949 y vivió en nuestro país durante treinta y seis años.

En nuestro país filmó 20 de sus 32 películas. Sus dos primeras películas fueron: Gran Casino, 1947; y Gran Calavera, 1949.

Posteriormente, Buñuel filma una obra monumental de la cinematografía mundial: Los Olvidados, 1950. Apoyado por Iris Barry, Henry Langlois, Octavio Paz y el grupo surrealista del que formó parte en París, Francia. Este filme fue rodado del 6 de febrero al 9 de marzo de 1950, su estreno fue el 25 de noviembre del mismo año, pero la crítica despedazó injustamente la obra; sin embargo, en 1951, obtiene en el Festival de Cannes, Francia, el premio a la mejor dirección y el premio a la crítica internacional.

Los Olvidados, película considerada patrimonio de la humanidad, es filmada en las inmediaciones de Nonoalco, Tlatelolco, en la Ciudad de México.

Los Olvidados, obra maestra de la cinematografía mundial. Convencionada por la legitimidad del arte y la cultura, como patrimonio de la humanidad, narra la crápula citadina del México de la modernización, en medio del tránsito del primer gobierno civil mexicano, la migración del mundo rural al mundo citadino en medio del hacinamiento y la violencia de los niños y los jóvenes marginados de la ciudad de México.

Luis Buñuel, esteta ineludible del surrrealismo, conmociona a la sociedad mexicana por la crudeza de su desafío vertical, allanando la conciencia involuntaria e irreflexiva de la incipiente clase media mexicana.

Sus atributos contestatarios e irreverentes convierten al filme como una apuesta narrativa vigorosa, escalofriante que nulifica el mito del Estado de Derecho del gobierno alemanista.

Los Olvidados, son entre muchas cosas, los hijos de la chingada de los que alguna vez Octavio Paz hizo mención son la elocuente e iracunda manifestación del regreso al estadio de la barbarie con insinuaciones premeditadas entre el incesto, el crimen y la violación absoluta de los derechos humanos.

Publicado en Cineosfera.

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