El primer sentimiento: sin Bowie, nada es igual

 

 

 

Por LCC y ME José Alejandro Rodríguez Guzmán

El siguiente y breve texto, fue lo primero que pude escribir al enterarme de su fallecimiento en enero de 2016, del icónico cantante David Robert Jones (1947-2016, David Bowie

The Thin White Duke dejó de existir. Multifacético, enigmático, experimental, transgresor, vanguardista, teatral, futurista, épico, creativo, son tan sólo unos adjetivos que no concluyen , ni limitan, la historia de la música contemporánea narrada y acontecida por el virtuoso, el esteta, el grandilocuente David Bowie; el mundo seguirá coreando la ciencia ficción, el glamour, la metamorfosis de Aladin  Sane, de todos sus fetiches, de todas sus analogías, de su renuente negación a estimarse como un ser humano; pasarán más de cinco años, lustros completos para seguir resguardando el vivo sonido del Major Tom: ¿habrá vida en Marte?

Sólo Bowie nos lo seguirá diciendo a pesar de ya no ser un invasor espacial. Murió ZIGGY STARDUST…

Y entre tantos legados ahí queda: El Ansia, Dunas, Laberinto; los cigarros Gitanes, los libros nazis, su estancia en Alemania para esa trilogía monumental: Low, Heroes, Lodger; su profunda relación con Lou Reed e Iggy Pop, sus pinturas, su intrínseca y profunda creatividad plasmada a través del Glam Rock, artífice de monumentales obras cuasi Kafkianas, el hito comenzó mucho antes de que el mismo e irreverente como siempre dijera: esto no es rock and roll, esto es un genocidio, mentado en aquel épico homenaje a George Orwell y su 1984, en el fantástico Diamond Dogs; aquí seguirá la leyenda: LOVING THE ALIEN…

Publicado en Horizonte Cultural.

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