La belleza: Ensayo filosófico

Por Daniela Acosta

 

La belleza tiene muchas definiciones, pues depende del contexto y del objeto o persona a la que se esté refiriendo. La palabra “bella”, por ejemplo, puede referirse tanto como para describir a una mujer, como para describir a una flor. Pero por supuesto, los estándares por los que a una flor se le considera bella son muy diferentes a los que usa la sociedad para juzgar a una mujer.

Una flor bella puede ser una rosa o un girasol, pequeña o enorme, monocromática o muy colorida, con un gran tallo o pegada al suelo. Entonces, si realmente son tan diferentes, ¿cuáles son los estándares por los cuales se juzga una mujer? Esa es una pregunta que intentaré responder en lo que resta de este ensayo filosófico.

Pero, para hacerlo adecuadamente, necesito antes plantear una definición general. Platón consideraba la belleza como algo ideal. La belleza es verdadera, ejemplar. Sirve como inspiración y de modelo para el artista, para inspirar sus creaciones.

Además, creía que la belleza verdadera se encontraba dentro del alma. Mientras que Kant distinguía dos tipos distintos de belleza. La libre, que se presentaba naturalmente y la adherente, que está sujeta al juicio racional que espera encontrar en ella una serie de atributos que puedan ser considerados “bellos”.

La belleza es subjetiva. Pues puede que una persona sea “bella” para ti, no lo sea para mí. La belleza no es algo universal, lamentablemente, o a la fortuna de muchos, no existe un libro con reglas claras y precisas que indican por qué o por qué no algo es bello. Y si existiera, inevitablemente existirían también las quejas y los desacuerdos a lo planteado en sus páginas.

Todos sabemos que la belleza es subjetiva, es un hecho. Sin embargo, dentro de toda esa subjetividad, hay cierta objetividad oculta. A lo que me refiero con esto es que tu percepción de lo que es bello o atractivo está directamente ligado a tus experiencias personales, se podría decir que el concepto de lo bello fue algo que aprendiste a lo largo de años de conocimiento empírico.

Tus recuerdos, tu contexto, tus amigos, familiares, círculos cercanos, publicidad, películas. Todo lo que consumes o en algún momento consumiste ha influenciado tu manera de percibir el mundo y, por consiguiente, tu manera de reaccionar ante este.

Por esto mismo, las personas a través de los años han tenido una clase de conciencia compartida en la cual, a pesar de que cada una tuvo experiencias distintas, todos vivieron bajo el mismo contexto y se sometieron a las mismas reglas sociales. Esto provocó que, inevitablemente, se crearan ciertos estereotipos supuestamente universales para todo.

Lo aceptable, lo tabú, lo feo y lo bello.

Y, mientras que nuevas tecnologías llegaban, las personas cambiaban y las generaciones crecían, los estereotipos de belleza, tanto masculina y femenina, evolucionaron de la mano de la sociedad a través de los siglos.

Por ejemplo, en la antigüedad, los hombres buscaban a mujeres con caderas grandes. Pero no porque les gustaran, sino por una razón antropológica, las caderas grandes significando la fertilidad, la abundancia y la capacidad de parir hijos sanos y fuertes.

Otro ejemplo es el concepto de belleza en el antiguo Egipto, en el que las personas “bellas” eran aquellas que tenían piel morena, rasgos finos y, generalmente, ojos cafés. Mientras que, en la antigua Grecia, la estética de la belleza se formó a partir de los estereotipos de las esculturas. La belleza era el resultado de cálculos matemáticos, medidas proporcionadas y simetría.

La belleza depende del contexto y de las creencias de la sociedad. En la Edad Media, el ideal de belleza fue impuesto por el cristianismo. Aquí se separó también la idea de la mujer frágil comparada con el hombre fuerte.

La mujer debía tener caderas estrechas, senos pequeños y piel blanca, pues estos rasgos eran indicadores de pureza, simulando el cuerpo y rostro de la supuesta virgen digna de alabanza.

Los estereotipos de belleza no solo se representaron en los ideales de la sociedad, se representaron en el arte, la pintura, la escultura. Por ejemplo, durante el Renacimiento, los cuerpos bellos eran cuerpos redondeados, manos finas, tez blanca, cabello largo y rubio con ojos grandes. Como en la diosa Venus pintada por Botticelli.

Después, alrededor de los años 20, y hasta los 60, la mujer debía ser sensual y provocativa, llena de juventud y marcada por los movimientos feministas y las revoluciones sociales y sexuales.

 

Pero, ¿qué es bello ahora?

Los estereotipos de belleza, especialmente en mujeres, han cambiado demasiado a lo largo de las décadas, sin embargo, el aspecto de “cosificar” a las mujeres es algo que se ha visto prácticamente desde siempre. Por ejemplo, en los 90s, las adolescentes suplicaban por cirugías a sus padres e incluso era bastante común que las mujeres jóvenes tuvieran que lidiar con problemas como la anorexia y la bulimia gracias al estereotipo de la perfección de la mujer que los hombres y el patriarcado crearon.

La subjetividad de la belleza se ve manchada en estos estereotipos en los que solo pueden gustarte ciertos rasgos eurocéntricos en mujeres, y las mujeres con rasgos más duros, narices más anchas, piel más morena, cuerpos no tan delgados, se ven afectadas por estos ideales perfectos que solo benefician a una pequeña minoría.

Y las que se benefician ni siquiera son las mujeres con estos rasgos “agradables” para el ojo del hombre, sino que son los mismos hombres quienes lucran y se benefician de este falso y dañino ideal de belleza.

Gracias a esto, las mujeres mayormente son vistas como arcilla moldeable, que modifican o intentan modificar sus cuerpos constantemente. La belleza es subjetiva, pero estos estereotipos son los que unifican nuestra visión de la mujer a nivel global, e inevitablemente, cambian nuestra manera de percibir el mundo.

Por eso el feminismo es tan importante. La belleza, casi desde los inicios del concepto, ha sido vista como un ideal que la mujer debe intentar alcanzar en todo momento y que, si no lo hace, es porque seguramente es “dejada”, no cuida su apariencia, no le importa cómo se ve, y demás percepciones erróneas que giran alrededor y dentro de esta burbuja patriarcal en la cual se desarrolla la sociedad.

Actualmente, la perspectiva de la belleza femenina ha cambiado drásticamente debido a estos movimientos sociales. La sociedad poco a poco está aprendiendo a soltar estos estereotipos de que la mujer sirve y vive por el placer masculino.

Los estereotipos de la belleza están cambiando junto con el pensamiento de la sociedad. A las mujeres les importa su belleza por ellas, no porque un hombre lo dijo. Los estigmas de qué es bello y qué no lo es han cambiado.

Una mujer masculina es bella, un hombre femenino es bello, una persona andrógina es bella, cuerpos medianos, delgados y más gordos son bellos, pieles morenas, claras, oscuras, cabellos rubios, castaños o pelirrojos, el vello corporal, las estrías, la belleza realista.

Ni la mujer ni el hombre lograrían alcanzar estos estereotipos de belleza inhumanos y perfectos que se presentaron hace décadas. La belleza hoy es más bien la belleza real, la belleza original.

A mi parecer, actualmente todo el mundo tiene una perspectiva diferente de lo que es bello y de lo que no lo es, a pesar de que todos vivimos dentro de esta enorme burbuja que intenta decirnos lo que es aceptable como estético o no, cada ser humano tiene sus propias definiciones de belleza, sus propias definiciones de la perfección, sus propios estándares y la respuesta a si quiere que esos estándares sean definidos por una perfección o no.

Todos somos bellos y hay belleza en todo, porque al menos en los ojos de una persona, la definición de belleza y perfección, será tu imagen.

FUENTES:

Iglesias, M. (2020). Modelos hegemónicos Los estereotipos de belleza y la frustración de perseguir

ideales inalcanzables. 2021, de Clarín: https://www.clarin.com/sociedad/estereotipos-bellezafrustracion-perseguir ideales-inalcanzables_0_3eClCwx7q.html

Rodríguez, P. (2021). Platón y los problemas del arte. 2021, de Más de arte:

Hernández, A. (2021). La belleza en el tiempo. 2021, de La Razón:

https://www.larazon.es/blogs/lifestyle/de-la-etica-y-la-estetica/la-belleza-en-el tiempo-JF14881008

Publicado en Narrativa transmedia.

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