Hola, antiguo yo

by Rabbit

La extraño.

Creo que eso es algo malo, extrañar. Tal vez por eso algunas personas procreamos con otras personas. Extrañamos tanto nuestra niñez que queremos vernos reflejados en las criaturas pequeñas e indefensas que llamamos hijos.

Pobres seres inocentes.

Llegan al mundo con ojos apachurrados llenos de ilusión, con sonrisas cálidas y chimuelas. Tal vez Dios nos da algunos años de ventaja.

¡Claro, disfruten, todo estará bien!

Jodido ser omnipotente.

Crecen y admiramos su amor hacia la vida. Sus preguntas nos hacen detenernos y pensar sobre la respuesta que darás al por qué el cielo es azul y de dónde viene el viento.

Porque, ¿cómo le dices a un niño de 5 años que el movimiento del aire se debe a una propiedad intrínseca de los gases? Así que solamente sonríes y cambias el tema al niño que hizo que llegaras a tu casa e investigaras en internet. Magníficas mentes filosóficas que te hacen quedar como estúpido.

Mi madre decía que yo tenía preguntas sobre todo y respuestas para preguntas que aún no habían sido formuladas.

Yo sin duda había nacido para hacer sentir a la gente estúpida… solo bromeo.

Entonces sí, extraño hacer preguntas.

Extraño mirar las nubes por la ventana del coche.

Extraño andar descalzo por el lodo.

Extraño escuchar los tacones de mi mamá resonar en la mañana.

Extraño el olor a hot cakes los domingos.

Lo extraño.

Crecí tan rápido… Los adultos no bromean cuando dicen que la vida se pasa volando. Lo gracioso es que no te das cuenta, no, espera, no es gracioso.

¿Te doy un consejo? Cuando tengas algún problema o alguna molestia pregúntate el por qué. Ya hemos establecido que soy un hombre de preguntas. Siempre se obtiene una respuesta. Entonces:

¿Por qué extraño mi niñez? 

¿Otro consejo? Nunca puedes responder con un “no lo sé” porque en el fondo sí que sabes, solo no quieres admitirlo. Y mientras más lo prolongues, más te afectará.

El polvo no puede estar tanto tiempo debajo de la alfombra. Así que sé sincero contigo mismo. No es fácil, nadie dijo que lo sería. Entonces, respondiendo mi pregunta:

No lo sé.

Okey, no me juzgues.

Supongo que en un punto de mi vida adulta deje de sentirme como yo mismo. Llegó un momento donde dejé de reír ¿eso es posible?

 

Publicado en Horizonte Cultural.

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