Diluvio

Por: Rabbit

Le hablé de ti al desierto, 

llovió.

Ilustración: Rabbit

No podía ver nada debido a las lágrimas que desbordaban sin control de mis ojos. El viento soplaba muy fuerte a comparación de cuando aún había rayos de sol, donde solo podía sentir mi piel siendo quemada. Caí de rodillas. Mis piernas dolían, hormigueaban y comenzaban a tomar un tono rojizo azulado mis dedos de los pies. 

Mi cabeza dolía como el infierno. No podía pensar en otra cosa que no fuera agua o rendirme. Estaba cansado de caminar, cansado de pensar, cansado de sentir, cansado de vivir.

No sabría decir con exactitud cuántos días llevaba en estas condiciones, pero mi ropa sucia y gastada me daban una idea. Debería haber muerto noches atrás… Cuando más pensaba en eso, más sentía las gotas saladas escurrir por mis mejillas. Caían sobre la fría arena y reí con ironía…

¿Sería yo el primer hombre que diluvia en el desierto?

Me recosté sobre la arena y miré la luna. Y con mi último aliento, le conté sobre ti. 

 

 

 

Publicado en Horizonte Cultural.

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