Libertad de expresión

Por Sofía Ramos*.

Imagina que expresar te libera. Hablar, dibujar, escribir, pintar, llorar; decir lo que sientes y piensas es tu pase a la libertad ¿Ya? Ahora piensa que «calladita te ves más bonita».

¿Qué sienten que sea el silencio? ¿Qué nace de él? Considero que el silencio es el mejor aliado para perpetuar los abusos y las desigualdades que vivimos las mujeres, el silencio es el horno perfecto para llenarnos de miedo, el silencio es una forma de violencia.

Vivo en un país donde básicamente silenciar, invisibilizar, limitar mis espacios y mis conocimientos es parte de los patrones y estereotipos que ha formando nuestra realidad. Una realidad donde la historia ha sido única, donde yo como mujer me tengo que callar para que el otro no se incomode. Una realidad donde en la congresa nos esta borrando de las paredes.

No nos quieren ver, no nos quieren escuchar.

Lamentablemente no solo impiden que las mujeres y niñas nos expresemos libremente, sino también disminuyen nuestras capacidades de buscar, recibir o difundir ideas para nuestro empoderamiento.

La raíz de una mujer que tiene miedo a expresarse no es solo la violencia hacia la mujer por ser mujer, sino también, la falta de acceso a una educación igualitaria, ¡Esto, es una violación directa al derecho de la mujer a buscar y recibir información!¡Esto, es vulnerar nuestra libertad de expresión!

Y si lo pensamos bien no solo están buscando suprimir nuestro derecho a expresarnos libremente, sino que atentan contra el derecho de toda la sociedad a estar informada. Si pensamos en una sociedad donde el rol de la mujer se proyectara a un ámbito más allá del doméstico, inevitablemente aumenta la oportunidad de acceder a una educación igualitaria, que, a su vez aumenta las posibilidades de participar en la vida pública. Pero, ahí va, el gran pero, ¿Cómo hacerlo si existimos con el miedo a ser violentadas?

Vivimos una vida de violencia, donde mi libertad de expresión se limita cada vez más y más porque frente a las intimidaciones que producen sus actos violentos, algunas mujeres optan por no denunciar los hechos a la justicia y quedarse calladas. Y no las juzgo, si da miedo. La violencia contra las mujeres, y en especial contra las mujeres que ejercen su libertad de expresión, no son actos aislados, sino que son síntomas del sano patriarcado.

Es sumamente importante romper con las ideas de que las mujeres pertenecemos al ámbito privado, que nuestras opiniones y nuestros sentires solo pueden ser vistos si están fundamentadas con datos o peor aún, que nuestras experiencias todavía no son lo suficientemente importantes como para ocupar un lugar en la historia.

Es por eso, que cuando pensamos en la libre expresión, pensamos también en la necesidad de tener espacios seguros. Espacios que nos permitan desarrollar nuestros ideales, que nos permitan mostrar quiénes somos, qué queremos y por qué luchamos.

Quienes agreden a las mujeres y se escudan en la protección de la libertad de expresión son los mismos que perpetúan la desigualdad dentro de nuestra sociedad. Tu opinión esta violentando mi existencia.

Soy mujer y tengo derecho a expresarme libremente.

  • Estudiante del cuarto semestre de Comunicación