Jazz is Miles

Por: LCC y ME José Alejandro Rodríguez Guzmán (JARG)

 

 

Estoy hurgando en un libro. Busco información diferente. Intento reconciliar mi sueño. No tengo sed. No tengo hambre. Miro por la ventana. Las luces de neón de algunos desvencijados negocios se asoman a mis ojos como violetas ortodoxas sin ánimo de hablar. Nadie quiere hablar, nadie sonríe. Todos buscan respuestas. No saben decidir ni cómo, ni cuando.

Sigo buscando páginas que me llenen de regocijo. Una pálida luz del reflejo de mi lámpara de la sala se anuncia como profecía casi inédita de hallazgos solitarios. Decido destapar una cerveza. Me agobia tanto el cansancio, el desvelo. Estoy distraído. Mi desatención provoca que la cerveza pierda equilibrio entre mis morados dedos de tanto silencio, minucia que pretendo ignorar.

De repente recuerdo que estaba leyendo un libro. Y yo buscaba otro para leer. Busco entre mis libreros, de repente escucho a un vecino portorriqueño pelear con su madre. Es un joven que vive en el exilio de su país, en el exilio y abandono de sí mismo, es un yonqui que degrada su mirada cuando ve las palomas arrojarse a la libertad de la que él carece, creo que se llama Antonio, aquí le dicen Anthony.

Después de la hecatombe y los gritos pasajeros, similar situación a la que vivo a diario cuando abordo el subway. Y el libro, sigo sin buscarlo. Entre mi insomnio, las luces de neón, los gritos de Anthony, el libro, y la cerveza, logro recordar el título del texto que leía.

Intimidad, de Hanif Kureishi, un libro escrito aquí en Nueva York, entre las tardes de lluvia, las cafeterías y los parques. Leo las primeras hojas. Y me desanimo: un hombre renuncia a su esposa e hijas para comenzar en solitario, una nueva y misántropa vida. Decido cerrar el libro. No estoy con ánimo para leer algo tan pesimista.

Me estalla un recuerdo, y tengo la certeza de que en Sheep Meadow la vi. Pero su rostro es un fantasma, hace veinte años recibí su última carta. En ella decía que había caminado por Coney Island, y curiosamente ella leía Aullido, de Allen Ginsberg. En ese instante decido encender mi tornamesa, ahora busco un disco de Lou Reed, extinto mito y héroe conspiracional,  de The Velvet Underground. Y escucho el mítico disco con la portada del plátano fálico pintado por el monumental Andy Warhol. Escucho el disco.

Pero, en realidad: ¿qué busco? ¿por qué buscar tanto en tan poco en un mundo nihilista? ¿me alcanzó el vacío del que habla Gilles Lipovetsky? ¿me inundó la soledad que anuncia Hermann Hesse? ¿o me convertí en un ser innombrable sin brazos, sin ojos, sin poder sentir, así como lo planteaba Samuel Beckett?

Decido escuchar otro disco. Decido dormir en cada surco. Decido mirar esta ciudad llena de portentosas construcciones que nos llevan a Babel, que nos llevan a la construcción cosmopolita de este contexto de multiculturalidad. Reviso mi viejo y desgastado reloj. Son las cinco de la mañana, la oscuridad, el silencio que me inundan me hacen recordar. ¿Por qué no puedo dormir? ¿era ella en un disfraz de sonrisa simulando tristeza? No, no era ella.

Aquí sigo. Sin dormir. Comienzo a recordar. No recuerdo su nombre. Sé que está relacionado a la literatura y al cine francés. Quizá mi obsesiva memoria me ha impedido dormir. Estoy inundado de recuerdos, pero ya no recuerdo con nitidez. Mi cabeza se ha convertido en un infierno de olvido y desesperación. Por eso, continuo aquí, leyendo. Sin dormir, buscando en esta inmensa ciudad, buscando respuestas de mi exilio, así como el exilio de Anthony, así como la desatención de la cerveza, así como el libro de Kureishi. Intento recordar, no sé si fue en Queens, creo que si. Ahí, dispuse intentar recordar en medio de Queens Plaza y Northern Boulevard, por la 36.

Me extravié en mi propio delirio, de no saber los por qué de tantas cosas que suceden a mi alrededor.  Seguí extraviado y encontré un pequeño y rústico lugar. Pedí una cerveza, miraba pasar a tantas personas enfundadas en gabardinas y trajes elegantes, dispuestos al sometimiento empresarial, era un día grisáceo.

Mi lánguido rostro seguía extraviado entre tanto desatino. Pedí otra cerveza. Y de fondo musical escucho: Miles Davis Funeral, del álbum Cure for pain, del grupo Morphine. Espléndido réquiem para mi malestar bucólico, y de repente, si, de repente veo ese rostro: ahí estaba con sus botas, su pana, su abrigo y su bufanda, era ella, era el síntoma de la reminiscencia francesa, pude recordar su nombre: era Sylvie, me vio sin reconocerme y al fondo seguía la música, yo en medio de mi propio espectro mental sólo pensaba: jazz is Miles…

¿Qué series ver en Netflix?

Mis recomendaciones por: Daniela Acosta Lozano.

 

Netflix es una plataforma que tiene una gran variedad de series y películas, de diversos géneros y duraciones, que garantizan al espectador pasar un rato muy entretenido, ya sea en una reunión de amigos, un momento en pareja, un día en familia o simplemente una tarde en solitario.

Pero ¿no te ha pasado que tienes tantas opciones y te han dado tantas recomendaciones, que no puedes decidirte en algo que ver? En películas es relativamente fácil, ya que muchas personas cuentan con su lista de “películas por ver” y las ven cada fin de semana o varias en un maratón de viernes por la noche.

Sin embargo, es un caso muy distinto al momento de escoger una serie. Ya que estas cuentan con muchas temporadas, lo cual te da más contenido y te hace encariñarte más con los protagonistas o las historias en sí mismas. Un arma de doble filo si el final deja mucho que desear o los personajes no se desarrollan de una buena manera.

Por eso he decidido escribir este artículo, en el cual te recomendaré algunas de mis series favoritas de esta plataforma y, para hacer esta lista mucho más variada, incluiré distintos géneros entre los cuales puedes escoger.

Empezando por una de mis favoritas del género de comedia, Brooklyn Nine-Nine es una serie que trata sobre los detectives Jake Peralta, Amy Santiago, Rosa Diaz y el sargento Terry Jeffords, y cómo su vida (tanto laboral como personal) cambia con la llegada de un nuevo capitán a la estación policial, el nuevo jefe del recinto, Raymond Holt. 

 

 

Imagen de: LaRepublica.com

Esta serie es realmente divertida, sus capítulos son cortos (de aproximadamente 25 minutos) y cuenta con ocho temporadas, lo que te permitirá encariñarte bastante con los protagonistas y todas sus ocurrencias. Realmente debes darle una oportunidad si te gustan las series absurdas, llenas de situaciones divertidas y personajes tan distintos que funcionan de una excelente manera en conjunto.

Y hablando de personajes diferentes unidos por una situación divertida y obligados a trabajar juntos, la siguiente serie de la lista es, de hecho, una serie de acción y superhéroes, basada en los comics de Gerard Way. The Umbrella Academy cuenta con dos temporadas (con la tercera ya en camino), y trata sobre una familia disfuncional de superhéroes que se reúne después de años sin verse para intentar resolver la misteriosa muerte de su padre adoptivo.

Aunque la premisa parece sacada de un drama familiar, esta serie toma un gran giro en el cual los protagonistas se ven forzados a detener el apocalipsis, que por cierto, llegará en un periodo de siete días. Esto los obligará a unirse como familia y actuar por un bien común, usando sus inusuales habilidades para el bien. Esta serie es divertida, entretenida y las secuencias de acción son realmente buenas. En fin, las razones por las cuales deberías verla realmente sobran.

Imagen de: as.com

¿Cansado de recomendaciones divertidas? Bien, en el siguiente puesto tenemos una de las series más extrañas que he visto (en el buen sentido). Midnight Mass es una serie de terror y misterio que toma un retorcido giro a medida que los capítulos avanzan.

Imagen de Netflix.com

Esta trata sobre un pequeño pueblo en una isla aislada. Un pueblo ya agonizante, casi fantasma, y con habitantes desesperados por un milagro. El regreso a casa de uno de los habitantes coincide con la llegada de un joven sacerdote, muy carismático, que le llevará al pueblo los milagros que tanto buscan. Cuenta con solo una temporada de siete episodios (aproximadamente una hora cada uno). Al principio puede parecer un poco lenta, sin embargo, el giro dramático es excelente, la fotografía es muy buena, las actuaciones son aún mejores y si aguantas el constante aumento de lo perturbador de cada uno de los episodios, llegarás sin problemas a mi parte favorita, el crudo final.

Ahora bien, si aún no encuentras algo que ver porque no quieres tener que casarte con alguna de estas propuestas y buscas algo más ligero, pero igual de bueno, seguramente la siguiente recomendación te encantará.

Love, Death & Robots es una serie de animación para adultos, que cuenta con dos temporadas (26 episodios en total) y un universo de posibilidades ilimitadas. Ya que, se trata de una colección de cuentos animados de diversos géneros.

Puede que en un inicio veas algo de comedia, y el siguiente capítulo sea de horror cósmico. Puede que estés disfrutando de un mundo sacado directamente de un universo de ciencia ficción, para después ser introducido en uno de fantasía, con criaturas fantásticas e historias muy entretenidas.

Imagen de: mundopeliculas.tv

Las posibilidades son ilimitadas. Ver esta antología no solo te permitirá ver distintos mundos, desde diversas perspectivas y diferentes protagonistas, sino que también te mostrará variados estilos de animación e historias en pequeños cortometrajes que fácilmente podrían ser series enteras, películas taquilleras o incluso aclamados videojuegos.

Espero que te hayan gustado las recomendaciones, que esta lista te haya sacado de tu dilema “¿y ahora qué veo en Netflix?” y que alguna de estas series pueda llegar a TUS favoritos de esta plataforma.

Pero cuéntame, ¿ya habías visto alguna de estas series? Y si es así, ¿cuál es tu favorita? Espero hayas disfrutado de este top de recomendaciones, que hayas pasado un buen rato leyéndome, así como yo pasé un buen rato escribiendo para ti, y que pases una semana llena de emoción, felicidad y, por supuesto, mucho cine. ¡Gracias!

Diez relatos del rock: cincuenta años y uno más de ejercicio cultural, sonoro y narrativo que coexiste en la era de la pandemia

Por LCC y ME José Alejandro Rodríguez Guzmán

El vértigo del mundo en el que  vivimos nos arrojó a la catástrofe de la inmovilidad, la indiferencia, el individualismo, la ausencia, la marginalidad y el desprecio por todo o casi todo. La memoria como punto crucial de la existencia y de la vida misma, se ha perfilado como una síntesis o miniaturización de hechos o acciones que no procesamos racionalmente; acudimos a esos hechos o acciones de forma mediática, superficial y sin la debida relatoria crítica.

Al parecer, hemos sucumbido a la inmovilidad de la inmediatez digital y sus múltiples referencias (Facebook,Whats App, Instragram,Uber, Netflix, Spotify, entre otras); por otra parte, hemos llegado al punto crítico de ser indiferentes para convertirnos en opinólogos y todólogos de acontecimientos terribles, desde el crimen hasta la más redituable experiencia de vulneración humana, referida como algo simpático, normal, amoral y antitético; también nos hemos convertido en una especie indiferente al sufrimiento, a la necesidad elemental, a la atrocidad como espectáculo justificado como denuncia o reflexión; deambulamos ausentes, fantasmagóricos y ensimismados en nuestras preocupaciones antropomórficas como resultado de nuestra relación platónica e idílica con nuestras redes sociales y nuestro patrimonio diario: el teléfono celular y todos sus atributos; hemos llegado a un punto de marginalidad que va desde lo racial hasta lo profesional, el color de piel como atributo de inclusión o el sentido forzado de la sonrisa como evento inclusivo profesional, con toda la amenaza que ello pueda implicar.

Estamos en una edad de desprecio por todo y para todo, leer, escribir, pensar y hablar, se han convertido en un problema crucial del ser humano, que a diario nutre con desabasto su existencia cotidiana, vivimos en la era de los muertos vivientes, sin espíritu, sin pasión, sin intención, sin razonamiento, sin crítica, sin argumentación.

En este escenario, nos enfrentamos a una catástrofe pandémica, a una economía global y en recuperación, y estamos frente a una serie de temas ideológicos reproducidos a través de las fake news, teorías conspirativas y racismo. Algunos pensadores, como Slavoj Zizek han planteado la urgencia de una sociedad solidaria global, en la que podría otorgarse la opotunidad de acceder a un dominio público planetario del agua, el aire, los glaciares y las forestas.

Estamos frente a una realidad en la que dice, Noam Chomsky, no hay números reales de la pandemia inmersos en una catástrofe ambiental, en un estado de alarma en el que el contacto físico se ha convertido en un tabú. Al parecer, hay una tranquilidad silenciosa que nos amenaza.

Este silencio normalizado, es una significación del encierro, un encierro que en realidad no tiene lugar; porque nos estamos enfrentando a una realidad social de servicios entre humanos que la crisis sociosanitaria nos ha impulsado al extremo en el uso de plataformas corporativas. ¿Esto es normal? mucho se habla del síntoma de la normalidad, pero el escritor francés Michel Houellebecq, dice que, después de esta pandemia, de este universo vírico, todo seguirá siendo igual, pero un poco peor.

Probablemente, nos estamos convirtiendo en un mundo y en una sociedad, en el que gobernará la biopolítica y la vigilancia biométrica masiva. Quizá la medicina será una forma de politización, de control social, en un mundo en el que muchas realidades como el cambio climático, los incendios de bosques, la extinción de especies animales y vegetales, el aumento de temperatura, las hambrunas, las sequías, los terremotos, los huracanes, la migración humana y animal, nos conduzcan a resignifcarnos como especie, en la cúspide de una catástrofe pandémica.

En estos tiempos de COVID 19, la biometría será aliada del biopoder, quizá y en efecto, comencemos a vivir en un mundo diferente, en el que haya una vigilancia totalitaria a través de la tecnología de los smartphones y de las cámaras, para que reconozcan nuestra temperatura corporal. El mundo distópico del Gran Hermano nos alcanzó, habemos muchos Winston, preguntándonos que hay más allá de este universo tranquilo, silencioso, de esta narrativa que nos alcanzó.

Por lo anterior, me parece pertinente establecer que entre el año 2020 y lo que ha transcurrrido del 2021 , seguimos viviendo peligro y afrontando nuevos desafíos, pero podemos, al menos, celebrar diez discos de rock que fueron realizados en 1970 y que en este contexto, cumplieron sus primeros cincuenta años y un año más de relatorías, que con su imaginación y poder creativo se convirtieron en obras seminales para la comprensión de la cultura de masas. 

En el libro: La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Walter Benjamin establecía que la colectividad humana se transforma a partir de su percepción sensorial; también enfatizaba, en que el aura es un entretejido especial de espacio y tiempo; es decir, el aparecimiento único de lejanía, por más cercana que pueda estar.

A la par de los nuevos desafíos que implica la pandemia del COVID 19, es preciso señalar que la música se convirtió en un agente de un sistema socioeconómico de producción. Al pasar los años, la tecnificación de los equipos de audio fue miniaturizada; de tal manera que,  la máquina y su uso cotidiano para escuchar música se ha convertido en una necesidad antropomórfica para el ser humano.

El ideal mitológico de la convergencia tecnológica llegó a su punto más elevado. Ya no son discos de vinilo, cassettes, discos compactos digitales;  la revolución musical logró innovar  la distribución y el consumo de  música de forma digital, también revolucionó al mundo, fragmentando  la obra musical, a partir de la tríada artista-obra-mercancía,

Esta modalidad expropió el interés por la obra completa del artista, la fragmentó, la banalizó y la llevó a un punto en que permea el éxito radiofónico o el sencillo de un artista o un grupo, siendo una nueva postura universal, uniforme, unidireccional y unívoca.

Se ha demostrado que la tecnología no determina la evolución histórica y el cambio social; sin embargo, puede adecuarse a las necesidades del ser humano. La convergencia tecnológica está inserta en la globalización y modifica las relaciones interpersonales a partir del consumo, la construcción de identidades virtuales, y la relación del hombre con la máquina y sus procesos culturales. La tríada artista-obra-mercancía, ya no genera el interés del público, la audiencia y la masa,  porque sus contenidos se han convertido en algo superficial, en algo efímero.

La convergencia tecnológica sugiere  que el mundo sea inmediato, virtual, selectivo, masivo, local y global, gobernado por las élites cosmopolitas. La cultura del rock está inmersa en dicha relación. Y después de cincuenta años y uno más, ya no es necesario ir a una tienda a comprar un disco, ya no es necesario acudir a esos santuarios en los que había cantidades descomunales de acetatos. Hoy la fórmula es simple: desde el hogar se puede acceder a catálogos, a listas de reproducción; la miniaturización de la obra y su fragmentación consolidan el nuevo sentido identitario de la cultura musical.

La distribución de los contenidos musicales del presente se han convertido en algo placentero. Los grandes monopolios de la música de manera unísona alzaron la mano y dijeron: queremos al mundo y lo queremos ahora. Son el delirio del streaming musical, son el Altamont de la era digital y son el símbolo del más recalcitrante imperio de la globalización, un lugar no apto para el marginal LP.

En la actualidad, vivimos en una simulación de la realidad, la imagen o las imágenes seducen, los diez discos de los que hablaremos en el presente trabajo, crean imágenes de confusión, de ausencia, que nos sujetan a una catársis de reflexión inmediata; por otra parte, considero que en el rock existe un indicio de arte, porque esta cultura musical del rock, evolucionó y se adaptó a los nuevos discursos y narrativas del mundo actual; así mismo, puedo decir, que dichas obras musicales son causa-efecto de una cultura de objetos, bienes y servicios dirigidos a audiencias disímbolas; por otra parte, dichos conceptos musicales y artísticos, se han convertido durante estos cincuenta años y uno más, en mitos y estereotipos, a través de los cuales se ha gestado una ideología, interpretada como consumo, síntoma de cambio y transformación.

En ese sentido, establezco que la cultura del rock, es en efecto, una narrativa profunda y sobre todo descriptiva de constructos simbólicos y emocionales. La cultura del rock y su narrativa, han producido seducción y diversificación. Desde mi interpretación, la narrativa desarrollada por el rock, posee un impulso atomizado e inherente a la audiencia, a la colectividad y a la interacción de la audiencia con la obra musical.

Bajo la consigna iterante, la cultura del rock y su narrativa, se ha convertido en un espacio socio-histórico, idílico, en una obsesión del coleccionismo, en una intensa diversificación de puntos de vista, análisis y críticas encontradas a la multiplicidad de géneros musicales y audibles, a partir de la experiencia de esta provocadora cultura.

Los discos de los que hablaré puntualmente en este ejercicio, están ordenados cronológicamente conforme aparecieron durante el año de 1970, y sobre ellos,  se comentará sobre su relación y vigencia de su narrativa frente a los pandémicos universos de-constructivos de la pandemia del COVID 19, el espacio y el tiempo del universo: Stay and home office, o la era de la biometría que está en nuestro universo existencial, como estallido de la impronta, nueva realidad.

Debo establecer que la selección de los discos para este ejercicio académico, está derivado por una razón grandilocuente: durante cuarenta y tres años he sido un actante sujeto a la cultura y a la masificación del rock, en dicha expresión, siempre he encontrado un nicho de reflexión a través de los múltiples discursos narrativos, que se han desarrollado en cualquier clase de jerarquización y significados para definir los exorbitantes géneros derivados del rock.

Por otra parte, en esa expresión grandilocuente, debo situar al lector que desde los seis años, he sido un ávido lector de revistas y libros de rock; así como, también he logrado acopiar una importante colección de discos, y he tenido la fortuna de asistir a muchos conciertos de rock, los cuales han sido una experiencia visual, sonora y emocional difícil de explicar; y por último, siempre he creído, que el rock y toda la cultura que hay detrás de esta experiencia narrativa, bien puede formar parte de un programa académico serio y profundo, pero esto último , solo los expertos podrán revisititarlo, discutirlo o incluso negarlo.

Este será un ejercicio honesto y genuino, sin la intención de manipular el gusto musical de nadie, no tiene el intento de provocar ninguna baja pasión, o derivar en algún alegato inconcluso; es tan sólo un trabajo que pensé, podría ser una pequeña aportación para celebrar el vigésimo aniversario de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, que coordina la apreciable Maestra Miriam Iglesias Montes de Oca, y aprovecho para agradecerle el visto bueno que otorgó a este ejercicio académico-musical.

Algunos álbumes estarán acompañados con una ilustración original creada por Karina Rodríguez Guzmán, licenciada en artes plásticas de la UNAM y actualmente coordinadora del programa de estancias cortas de investigación en la facultad de química.

Morrison Hotel/Hard Rock Café, febrero 1970, The Doors

Título: Morrison Hotel. Técnica: Transfer de electrografía/papelAutor: Karina Rodríguez Guzmán 

Fue el quinto álbum de The Doors, obra de dimensión entre el rhytm and blues, el funk y el folk. Este trabajo nos asoma a una experiencia que denota la pesadumbre artística y emocional de los integrantes del grupo. Jim Morrison, Ray Manzarek, John Densmore y Robbie Krieger, se encontraban en disyuntivas sonoras y legales; además, había un halo de inconformidad por su trabajo anterior titulado: The Soft Parade.

El álbum en ciernes, fue un trabajo de la mano  del binomio: Paul A. Rotchild (productor) y Bruce Botnick (ingeniero de sonido), una fórmula exitosa a la vista del resultado musical del grupo.

Este álbum, se suma a las coincidencias narrativas del pandémico momento que vivimos. A lo largo de sus letras, hay una serie de expresiones que nos remiten a condicones análogas. En Road House Blues, el track inicial de este disco y con una fuerza vigorosa extraída del blues, nos advierte que “the future’s uncertain and the end is always near” (el futuro es incierto y el final siempre está cerca) y por ello, algo o alguien, debe salvar nuestra ciudad: “save our city”

En el segundo track, Waiting for the sun,  estridente corte, se evidencia el actual momento de muchas sociedades en peligro frente a su latente ausencia de gobernabilidad y carencia de democracia:standing there on freedom’s shore(parado en la orilla de la libertad), y en casi súplica o plegaria, el tercer track: Make me real, nos asoma al miedo o angustia mundana cuando afirma: cause im not real enough without you (por que no soy lo suficientemente real sin ti).

El track número cuatro, cadencioso ejercicio funk, nos relata a través de Peace Frog, una visión -quizá-surrealista, que probablemente nos alcanzó: there’s blood in the streets, its up to my ankles (hay sangre en las calles, me llega hasta los tobillos); blood on the rise, its following me (sangre en aumento, me sigue); por otra parte, el track número cinco, Ship of fools, nos asoma a la supervivencia, al delirio, a la angustia, quizá de un mundo abatido como el que vivimos, en medio de la incertidumbre: the human race was dyin out(la raza humana estaba muriendo) “no one left to scream and shout” (no queda nadie para gritar y gritar).

Para el track número seis, hay un grito incontenible, iracundo de la sociedad del encierro, que bien ejemplifica Land Ho, en esta canción se dice: “He said, son, im going crazy” (Dijo, hijo, me estoy volviendo loco), frente al vouyerista y posmoderno track número siete: The Spy, relatoria intromisoria a la intimidad por un panoptismo que seduce rítmicamente “I know you deepest secret fear, i know everything, everything you do” (conozco tu miedo más profundo y secreto, lo sé todo, todo lo que haces)

En el ocaso del álbum, un homenaje velado a Pamela Courson, pareja de Jim Morrison a través del track número ocho: Queen of the highway, parece un retrato casi nacionalista de lo ordinario, que en estos tiempos ha brotado excepcionalmente, aquí se dice: most beautiful people in the world” (la gente más bella del mundo) que lúdicamente se encuentra como ritual “dancing through the midnight whirlpool” (bailando a través del remolino de medianoche), y quizá el regreso al ritual, a la raíz del track número nueve: Indian Summer, pueda ser una cura al espíritu, que tristemente nos regresa a una realidad de abandono, orfandad y problablemente a un cotidianidad de esta pandemia: el abuso sexual,  que en el track nueve, Maggie M’Gill nos dice: “I ‘ve been singing the blues ever since the world began” (he estado cantando blues desde que comenzó el mundo)

Y sigue sonando…

Black Sabbath, febrero 1970, Black Sabbath

Álbum pletórico, hegemónico por sus sonidos estridentes, acerbo concepto musical e icónico del género heavy metal. Una obra oscura, nihilista, redentora, provocadora. Originarios de Birmingham, otorgaron a la cultura del rock un sonido omnipresente, único e identitario de toda una generación avocada al género del rock pesado. Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler, Bill Ward; forjaron con este álbum, una obra de culto llena de riffs, blues y estridencia.

Han transcurrido cincuenta años y uno más, y es un ábum vigente, pletórico. Sin discusión alguna, es el epicentro de muchos grupos que a la par de Black Sabbath, fueron desarrollándose musicalmente. Pero, por ahora no seguiremos hablando de eso, porque nos ocupa hablar de la vigencia del álbum y su relación con este delirante momento que nos ha tocado vivir.

Título: Black Sabbath. Técnica: Litografía/papel. Autor: Karina Rodríguez Guzmán. 

En este álbum , hay una serie de referencias  próximas al ocultismo, álbum protagónico de influencia por su valor musical. En esta, su primera obra discográfica, posee un sonido ominoso, siniestras imágenes que relatan situaciones aterradoras relativas a la muerte y a la oscuridad; en ese sentido, esta obra es vigente y cobra relevancia frente al universo pandémico de la actualidad.

La atmósfera siniestra y oscura del álbum, nos asoma a frases contundentes como: “people running cause theyre scared” (la gente corre porque tiene miedo); “the people better go and beware” (será mejor que la gente se vaya y tenga cuidado); “demons worry when the wizard is near” (los demonios se preocupan cuando el mago está cerca); “he turns tears into joy” (convierte las lágrimas en alegría); “faces shine a deadly smile” (los rostros brillan con una sonrisa mortal); “chill and numbs from head to toe” (escalofrío y entumecimiento de la cabeza a los pies); “follow me now and you will not regret” (sígueme ahora y no te arrepentirás); “sorrow will not change your shameful deeds” (el dolor no cambiará tus vergonzosas acciones); “now the hole wide world is movin, cause there’s iron in my heart, i just cant’t keep from cryin” (ahora todo el mundo se  está moviendo porque hay hierro en mi corazón, no puedo evitar llorar); “the world today is such a wicked thing” (el mundo de hoy es una cosa tan perversa.

Y en efecto, estamos frente a un mundo que tiene miedo, en el que se debe tener cuidado, no podemos sonreír abiertamente, un mundo de lágrimas en el que la alegría quedó cegada, una pandemia de escalofrío, un virus que ha dejado dolor, en un mundo en el que el movimiento es sigilo y silencio; un mundo en el que la perversión del poder y la ambición nos arrojó a una oscura escalada, que al menos hoy no tiene fin. Este álbum, es considerado el primero de heavy metal, y está oscura y silenciosamente relacionado al trepidante contexto del COVID 19. La ráfaga de metal seguirá sonando…y seguiremos preguntándonos: ¿qué es eso que está parado frente a mí?.

Let it be, mayo 1970, The Beatles.

Un concierto de rock es una experiencia multisensorial. La masa reunida para gritar, cantar, aplaudir, silbar e idolatrar a sus demiurgos. Epístola, alagarabía y culto al mito. Un ritual de emoción y exacerbación, un diminuto momento para descargar cualquier tensión. Me pregunto: ¿Cuándo podremos ver otro concierto de rock bajo estas circunstancias?, en realidad, no lo he imaginado, porque en automático pienso en ese aviso universal: higiene, sana distancia, cubrebocas, públicos reducidos, y entonces me viene a la mente esa imagen universal, prístina, del memorable concierto alusivo al álbum en turno.

Cinco canciones, cuarenta y dos minutos. Lugar, azotea de las oficinas Apple, allá en el nebuloso y lejano Londres, durante enero de 1969. Ahí, en ese lugar, The Beatles ofrece un concierto para asombro de propios y extraños, en esos estudios, habrían de grabar un documental y un álbum ecléctico. El último álbum de la banda más grande de todos los tiempos: Let it be, The Beatles.

En esta pandemia, se ha convertido en un álbum que me acompaña, pero es una obra que ha estado presente en los últimos cincuenta años de la humanidad, y es un referente seminal de la cultura moderna.

Let it be conecta con la pandemia del COVID 19, sus relatos trémulos, implacables, aspiracionales, esperanzadores, sustanciales, y llenos de añoranza; nos conectan con la ruptura de la magia Beatle. Esos relatos, son símiles a este momento de tanto silencio, de enorme encierro; porque quisiéramos que esta pesadilla fuera exterminada; pero jamás hubiéramos querido que el sueño crepuscular de The Beatles, se apagara.

Let it be es un álbum  lleno de esperanza y nos invoca a la añoranza. Hace unos meses, nuestras vidas dejaron de ser las mismas. En Two for us “You and I have memories longer than the road that stretches out ahead” (tú y yo tenemos recuerdos más largos que el camino que se extiende por delante); hoy, a diferencia de Dig a Pony “I feel the wind blow” (siento el viento soplar), ya no podemos tan libremente sentir el viento; además, “Thoughts meander like a restless wind inside a letter box, they tumble blindly as they make their way across the universe” (los pensamientos serpentean como un viento inquieto dentro de un buzón, se tambalean a ciegas mientras atraviesan el universo)

Entonces, “And when the broken hearted people living in the world agree” (y cuando las personas con el corazón roto que viven en el mundo estén de acuerdo), probablemente

“I ‘ve got a feeling, a feeling I can’t hide” (tengo un sentimiento que no puedo ocultar); porque, “The long and winding road will never dissapear has left a pool of tears” (el largo y ventoso camino nunca desaparecerá, ha dejado un charco de lágrimas) y en nuestro subterfugio diremos: ¿Déjalo ser? o ¿Regresa?.

Son tiempos oscuros, Let it be, nos puede reconectar con esa esperanza.Gratitud eterna para John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr; nada cambiará nuestro mundo, decían…

Fun House, Julio 1970, The Stooges.

¿Cómo divertirnos en y durante la pandemia del COVID 19? La respuesta nos la otorga el hedonista y protopunk sonido de la música, de The Stooges. Fértil álbum que se asomó a través de Iggy Pop, Ron Ashelton, Scott Ashelton, Dave Alexander y Steve Mackay, producido por Don Galluci, a las vitrinas del extravío, abandono y amargura, de la resaca postaltamont.

En varios sentidos, Fun House, no tiene nada de divertido. El sonido crudo, avasallador, y hasta pesimista del álbum, nos hace mirar al encierro pandémico. Es probable, que The Stooges, logró con esta obra un discurso que emularon Nick Cave, Richard Hell y Black Flag.

Fun House, es un hito en la historia de la música, porque almacena riffs y sórdidos momentos durante sus presentaciones en el Tropicana Motel. Este álbum nos conecta, de inmediato, con ambientes sórdidos, cotidianos. Y justo, el mundo se ha convertido en una casa, pero no es divertida.

The Stooges, nos dicen que “down on the street where the faces shine” (abajo en la calle donde brillan los ojos) no hay esperanza, la colectividad es prisionera de su encierro; porque, “and now i’m putting it to you straight from hell” (y ahora te digo directamente desde el infierno) que hay un ojo de televisión surrealista que mira un gato…aburrición, presagio, sordidez; probablemente, el desafío de un tiempo impensable, y el impensable uso del tiempo en la ausencia de la cotidianidad.

En Dirt, nos dicen: “Im juts a dreaming this life” (solo estoy soñando esta vida), una vida de plegaria a los dispositivos digitales, en la mordaz ausencia del otro, de ese que decimos querer ver, pero no sabemos para qué o por qué. The Stooges, nos aproxima a esos desafíos placenteros de la negación trashumante.

Fun House, nos anticipa, de una realidad abrumadora: “we been separated, baby, for too long” (hemos estado separados, cariño, demasiado tiempo), el colapso del espacio-tiempo, se ha convertido en una transgresión emocional de los seres humanos frente al COVID 19.

El saxofón delirante de Mackay, nos relaciona con esos sonidos amorfos, simbólicos, de una sociedad sumida en el silencio, el extravío, el abandono y la amargura.

Detrás del ábum, no hay nada divertido, como tampoco hay nada simpático en el extravío mundano de los seres, que a diario, protagonizamos esa ausencia cotidiana. Fun House, se ha convertido, desde ya, en una fuerza sonora, que nos seduce a diario querer romper el grillete del cubrebocas, es un impulso indulgente que en la canción, 1970, nos dice: “All night till i blow away” (toda la noche hasta que me escape), y que conste, no es una sugerencia, mejor quédate en casa y disfruta: Fun House, a final de cuentas, todos en algún momento estamos de atar, igual que The Stooges.

Abraxas, septiembre 1970, Santana.

En el aire hay un halo. ¿Serán los vientos cantando o las bestias llorando?. Una colorida pintura, de carácter religioso, elaborada por el artista alemán Mati Klarwein, configuró una imagen icónica de religiosidad, sexualidad, reencarnación, e hibridación de sonidos y culturas, total y absoluto misticismo.

¿Qué hay detrás de este álbum? , pues encontramos un sistema, una estructura y códigos llenos de armonía, paz y culto a la naturaleza, ritmos latinoamericanos, que desafiaron a Woodstock, el legendario concierto veraniego de 1970, la ventana metafísica de Santana, para congratularse desde ese momento con muchos fieles que le rinden plegaria cincuenta años después.

Abraxas, el título del álbum, proviene de la literatura y la obra: Demian, de Hermann Hesse. Abraxas, es una expresión que hace referencia a la dualidad del bien y el mal. Este álbum cobra vigencia por su grado de espiritualidad, e incluso por su optimismo. Jazz, Blues y sonidos latinos, harán de esta obra primigenia, una experiencia audible y disfrutable.

Y en estos tiempos, de adolescencia, de esperanza, de desánimo, de carencia de fe, de ausencia de bondad y de empatía, cuando el mundo gira económicamente por la disyuntiva de reactivar o no sus industrias, empresas y negocios, de permanecer o no en semáforos preventivos o correctivos, Abraxas, la obra musical de Santana, nos otorga ese halo de vientos que cantan.

En la canción, original de Peter Green y Gabor Szabo, Black Magic Woman/Gypsy Queen “got me so blind i can’t see” (me tienes tan ciego que no puedo ver) hay un anuncio hipnótico, que nos golpea armoniosamente, con la consecución de Oye Como Va, de encarnizado antojo cual bailarin chamánico.

Santana, otorgó al mundo, un álbum esperanzador y religioso: “she told me she was tryin to find her away” (ella me dijo que estaba tratando de encontrar su camino); y con cierta reflexión nos advierte: “your eyes slowly fading” (tus ojos se desvanecen lentamente); “your mind full of tears” (tu mente llena de lágrimas); “searching for a good time” (buscando un buen momento) y todo con la esperanza de sentirnos mejor.

En tiempos de COVID 19, bien útil sería escuchar Samba pa ti, después, el álbum Abraxas nos dirá: se acabó, y en la eterna memoria, seguirá este plácido sonido que Carlos Santana, Gregg Rolie, Mike Shrieve, Dave Brown, Mike Carabello y José “Chepito” Areas, nos regalaron , para que al menos, por ahora, haya algo de esperanza.

 

Atom Heart Mother, octubre 1970, Pink Floyd.

Fue en el mes de marzo, del año 2020, cuando de repente todo se detuvo. La escuela, el trabajo, las industrias, las iglesias, los estadios, los teatros, las cafeterías, los restaurantes, los bares, los bancos, los centros comerciales. Y hubo un siniestro miedo, nos enfrentábamos a algo desconocido. Una pandemia llegó para resignificar nuestras vidas durante los siguientes meses.

En las calles, silencio, vacío, la nada se asomó desafiante. En alguna calle, apareció una vaca, alguien le llamaba por su nombre, una voz áspera gritaba: Lulubelle. De repente, un diseñador gráfico, se asoma a una ventana, y comienza a dibujar la vaca; en eso, el dueño del bóvido, le pregunta al hombre de la ventana: ¿Cómo te llamas?, -y el diseñador responde- Storm Thorgersson…

La portada del ábum a consideración, es una vaca pastando de nombre Lulubelle, el diseñador de la portada fue Storm Thorgersson; lo demás fue una imagen que mi mente construyó en medio de ese tiempo-espacio del COVID 19, del que todavía somos víctimas.

Atom Heart Mother, obra seminal del rock progresivo, es una experiencia exquisita, su sonido evoca a un torbellino de sonidos mecánicos, desesperanzados, cuerdas, metales, un órgano, coros; paulatinamente, configura una atmósfera de incertidumbre, un nebuloso ambiente de un presagio, un delirante caos en el fulgor de 1970, pero que suena tan cercano en este tiempo.

Una vaca, que durante cincuenta años ha sido un paradigma, una icónica imagen de la maternidad, de cierta inocencia arrebatada en una calma avasalladora. Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright, Nick Mason, y el compositor avant-garde, Ron Gessin; grabaron esta obra maestra orquestada, magnánima e irresistible de la historia del rock.

Desde marzo del 2020 hasta octubre del 2021 hemos visto con asombro, resistencia, e incredulidad el certero freno a toda nuestra vida social, laboral y familiar. El COVID 19, se presentó frente a nosostros; así como la vaca Lulubelle, la surrealista imagen de la portada: Atom Heart Mother.

En estos meses, he pensado en esas frases tan elocuentes: “si me vuelvo loco; por favor, no pongas tus cables en mi cerebro”, “quisiera estar allá, el mañana traerá otra ciudad”, “y si te sientas, no hagas ruído, levanta los pies del suelo, y si escuchas como cae la noche cálida, del sonido plateado de una época tan triste advertencia de un estado al que estamos mimetizados, e iracundos, día tras día, en plena pandemia, todo se ha vuelto rutinario.

Nuestra escena favorita es la hora del desayuno: “jamón, huevos revueltos, salchichas, café, mermelada, cualquier cereal, pero el inicio es a las 10:00 am”, una laberíntica escena de casi veinticuatro meses  de duración, olores y sensaciones dismórficas. Hacemos una pausa, y pensamos en la “normalidad”, y justo a nuestro lado, está Alan y su desayuno psicodélico, disfrutando el torbellino mundano de la soledad, la premura y la ansiedad…

Led Zeppelin III, Octubre 1970, Led Zeppelin.

 

Título: Led Zeppelin. Técnica: Lápiz/tinta/papel. Autor: Karina Rodríguez Guzmán.

Un sonido que nos aproxima a la mitología del Valhalla. Ecléctico track número uno, del tercer álbum de Led Zeppelin. Estridente estallido de Robert Plant, Jimmi Page, John Paul Jones y John Bonham. How soft your fields so green can whisper tales of gore” (Cuan suaves tus campos tan verdes, pueden susurrrar cuentos de sangre), distantes de la mitología citada, esta expresión nos aproxima suavemente, a las múltiples historias narradas por personas cercanas, muy cercanas que se han enfrentado al COVID 19 como víctimas o cómplices de la desobediencia, el caos, el desabasto, la ingobernabilidad, la irresponsabilidad o la incredulidad.

En este contexto, los amigos y los festínes están de lado, ausentes y forman parte de una memoria colectiva y reciente. Friends, el track número dos, advierte: “the greatest thing you ever can do now, is trade a smile with someone who’s blue now” (lo mejor que puedes hacer ahora es intercambiar una sonrisa con alguien que ahora es azul). Sonreír, por ahora, no es lo más recomendable, y menos sin cubrebocas…

Led Zeppelin III, es un álbum que juguetea con sonidos del heavy metal, el blues, el country, el folk y el blue grass. Zeppelin, es un tributo a la grandilocuencia de la historia del rock, en este álbum audible en tiempos de pandemia, el track número tres: Celebration Day nos dice con claridad: “all the fears that she’s been hiding and it seems that pretty soon, everybodys gonna know” (todos los miedos que he estado escondiendo y parece que muy pronto, todos lo sabrán”, pero ¿el mundo y la sociedad, tienen miedo?

Quizá algunos tengan miedo, o quizá otros lo quieran desafiar. El universo musical de este álbum nos conduce lentamente a paisajes sonoros enriquecedores, y a la vez emancipadores de ideas, palabras y conceptos sustanciales de la actual “realidad”. Con tanta confusión, ya no sé que track estoy escuchando…pero recupero el track número seis: Gallows Pole “save me from the wrath of this man…hangman, hangman, upon your face a smile” (sálvame  de la ira de este hombre; verdugo, verdugo, en tu rostro uan sonrisa”, tácita referencia involuntaria a cualquiera que ha jugado con la salud de una nación…no se aceptan reclamos.

Ha llegado el otoño. Y pronto será invierno. La mitología del Valhalla, está muy lejana. Pronto será invierno, y podremos comer mandarinas. Tangerine, track número siete, dice: “does she still remember times like this” (¿todavía recuerda momentos como este?); sin embargo, hay tanto cansancio, muchos días pandémicos y mucha insensibilidad en todas las intituciones, públicas o privadas.“Workin from seven to eleven…it really make life a drag. I don’t think that’s right” (trabajando de siete a once, realmente hace que la vida sea un lastre, no creo que sea correcto) y así ha sido la crisis vírica. Plomo pesado, COVID 19. Que así, ya no sea…

 The man who sold the world, Noviembre 1970, David Bowie.

En el mes de enero del año 2016 escribí: The Thin White Duke dejó de existir. Multifacético, enigmático, experimental, transgresor, vanguardista, teatral, futurista, épico, creativo; son tan sólo, algunos adjetivos que no concluyen, ni limitan a un artista, de la historia de la música contemporánea, narrada y acontecida por el virtuoso, el esteta, el grandilocuente David Bowie.

El mundo seguirá coreando la ciencia ficción, el glamour, la metamorfosis de Aladin Sane, de todos sus fetiches, de todas sus analogías, pasarán más de cinco años, lustros completos para seguir resguardando el vivo sonido del Major Tom: ¿habrá vida en Marte?

Título: David Bowie. Técnica: pastel/gis/papel. Autor: Karina Rodríguez Guzmán.

Solo Bowie nos lo seguirá diciendo a pesar de ya no ser un invasor espacial. Murió Ziggy Stardust. Y entre tantos legados, ahí queda: El Ansia, Dunas, Laberinto; los cigarros Gitanes, los libros nazis; su estancia en Alemania para esa trilogía monumental: Low, Heroes, Lodger; su profunda relación con Lou Reed e Iggy Pop, sus pinturas, su intrínseca y profunda creatividad plasmada a través del Glam Rock, artífice de monumentales obras Kafkianas; el hito comenzó mucho antes de que, él mismo, e irreverente como siempre dijera: “esto no es rock and roll, esto es un genocidio”, mentado en aquel épico homenaje al 1984, de George Orwell, en el fantástico álbum Diamond Dogs; aquí seguirá la leyenda: Loving the alien…

Diecinueve años antes, en octubre de 1997, David Bowie se presentó por única ocasión en México, un monumental concierto en el llamado autódromo Hermanos Rodríguez (hoy Foro Sol); aquel concierto fue crepuscular, Bowie, todo un mainstream,  nos inundó durante aquella noche de otoño, con un recital que la memoria no ha podido olvidar.

Pero en 1970, realizó un ábum descomunal titulado: The man who sold the world, caústico título con toda la intencionalidad lírica de su maestría e imaginería. El álbum, nos perfiló a comprender que el envejecimiento era rápido, y al mismo tiempo, nos avisaba de un sueño monstruoso; un intento subordinado a la permanencia y a la negación a perecer con los hombres tristes, vagando libres.

La distopía de la narrativa de David Bowie, siempre estuvo cercana a la distopía que vivimos a través del COVID 19, porque algunos se han sentido en silencio, y otros piensan que será mejor irse, pero no saben a dónde. Imaginando un poco, Bowie, el esteta,  podría ofrecernos un recital en Streaming, que en tiempos víricos sería un aliento formidable, y nos diría: “la vida es demasiado fácil, una plaga parece bastante factible ahora”.

Luego, ataviado con vestimenta de moda, la cual siempre fue una expresión de su obra conceptual nos cantaría: “¿quién sabe?, ¡yo, no!, nunca perdí el control, estás cara a cara con el hombre que vendió el mundo”. Eterno, David Bowie.

Loaded, Noviembre 1970, The Velvet Underground.

Loaded, el cuarto álbum de The Velvet Underground, fue un álbum lleno de premura comercial exigido por su sello discográfico Atlantic Records, y es probablemente, en sonido, estilo y narrativa, el indicio de que Lou Reed, podría emprender una meteórica carrera como solista. En esta obra, intervinieron  Sterling Morrison, Doug Yule y Maureen Tucker, y desde luego, Lou Reed; este álbum con influencia beatlesca y dylaniana, será, a mi parecer,  uno de los últimos grandes momentos musicales de 1970.

Título: The Velvet Underground. Técnica: transfer de electrografía/papel. Autor: Karina Rodríguez Guzmán. 

Loaded, sin duda alguna, es todavía una clara muestra de un sonido que se asoma al punk, y que de la misma forma, influyó en bandas  de los años setenta como: The Talking Heads, The Modern Lovers, Television, Patti Smith, The Voidoids, The Heartbreakers, The New York Dolls, entre muchos otros. Pero la esencia narrativa de Loaded, más bien era un presagio, un grupo marginal, excluido; más bien, parece el sonido devastador de un presagio inminente.

En Loaded, hay un caústica crítica a la cultura hippie, sus letras nos dicen en Sweet Jean: “cause life is just to die” (por que la vida es solo para morir) , una especie de muerte silenciosa, una silenciosa angustia, una angustia sin más adejtivos. Otro track devastador, es Rock and Roll  “every time i put on the radio, you know there’s nothing going down at all, not at all” reflejo de un hastío que nos dice: cada vez que pongo la radio sabes que no hay nada en absoluto.

Loaded, es una referencia al consumo de la droga, es el comienzo de una nueva era, sumida en más incertidumbre que esperanza. Loaded es un alegato para encontrar razones, para vivir. Un álbum exquisito en depresión seductora que nos sumerge en este laberinto pandémico. Loaded, contadictoriamente, no carga ánimo, ni esperanza, ni optimismo…

Loaded, es nuestro álbum pandémico. No logramos estar en mood Loaded. Estrechos, derruídos frente a la incertidumbre, al parecer, sin rumbo fijo. ¿Pos moderno?

A estas alturas: ¿a quién le importa?. Loaded se despide de 1970. Nos visita cincuenta años después, en tiempos de COVID 19.

Y dejo el acetato, ahí, en una mesa: “necesito las calles de la ciudad y necesito tu luz”. Apago los sueños. Carga y más carga. Ahí se ve la marginalidad, el abandono y la soledad. Lou Reed cerró el telón…

Lizard, diciembre 1970, King Crimson.

King Crimson es la obra maestra del rock progresivo. Robert Fripp, el rey carmesí, el esteta de la guitarra, el artífice absoluto de la epistemología sonora de los últimos cincuenta años. Culto a Fripp, Crimson, súbdito de su sonido etéreo. Banda sonora de mi  vida.

En el álbum Lizard, tercero de King Crimson, Robert Fripp es acompañado por : Gordon Haskell, Mel Collins, Andy McCulloch, Peter Sinfield, Keith Tippett, Robin Miller, Marc Charig, Nick Evans, y Jon Anderson (cantante de Yes)

Lizard, es una obra conceptual, profunda, emocional. Sinfield, era el letrista de Crimson. Un poeta lleno de luz, imaginería y construcción de historias. Es un álbum anclado a lo prístino, a la esperanza, a la vida y a la muerte, a la relación con la naturaleza, es una fábula del derrumbe de la autoridad que lucha por negar a la justicia.

En el álbum, la amistad es una adulación negada para confrontar al otro, es una urdimbre del tiempo, es un absoluto azote al mundo que inquietante se anima a la inspiración poética. Lizard, es un álbum terso, inmediato y eclipsa los sentidos. Nos permíte cerrar los ojos e imaginar. Una obra perfecta para relajarnos de tanta atrocidad, de tanto COVID 19 y su devastación.

Es 2020, y de repente, se asoma el fantasma de un huracán, le llaman Delta. Es medianoche, y uso mi IPHONE de 360 gigas, escucho Lizard, estoy intentando tranquilizarme. Nunca he vivido en carne propia un huracán. Tampoco una pandemia. El encierro es abrumador, la humedad colapsa. Sigo atento y sigo escuchando a King Crimson.

De repente, veo una lagartija en el techo, camina y camina. La observo, y también observo la medieval portada del álbum Lizard. Es una curiosidad. Lizard-lagartija. Pandemia-Huracán. Un mundo de coincidencias y de relatorías. Lizard,  es una perpetuidad surrealista, nos hace despertar del voto vacío de las razones. Lizard,  tiene ecos de profetas encadenados para quemar máscaras…

Son las 04:30 am y la ventisca ha comenzado. El huracán Delta. Presagio. COVID 19, pandemia, y Jon Anderson sigue cantando: “por ahora las lágrimas de cristal…hacen sangrar los párpados del sábado”.

REFERENCIAS

 

  • Carey, J.(2007)¿Para qué sirve el arte?: Barcelona:Debate
  • Eco, U. (2006) Apocalípticos e integrados.México: Tusquets Editores
  • Dimery, R.(2005). 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Barcelona: Random House Mondadori
  • Dunne, J. (2010) The life of The Beatles in photography. London: Parragon Books
  • Gareth, T. (2011). David Bowie: The Ilustrated Biography. Hertfordshire: Transatlantic Press
  • Magris, C. (2008) El infinito viajar: Barcelona: Anagrama
  • Vázquez, R. (2008). Rock progresivo: México: Rock y Letras

Thrillers psicológicos

Por: Daniela Acosta Lozano

Ha comenzado el mes de octubre, y sin lugar a duda, muchas personas están planeando sus propios maratones de películas de terror para ver en Halloween. Pero también hay muchos otros amantes del terror, un terror distinto, un terror que no se ve tanto como se siente y un miedo que más bien viene arraigado de tu propia mente.

Así es, hablo del terror psicológico. Y para este conteo de días hasta Halloween, te vengo a recomendar cinco de mis thrillers psicológicos favoritos, que además puedes encontrar en la plataforma Netflix.

Una película reciente, con solo un actor protagónico apareciendo en la misma locación durante casi todo el filme.

Un inspector de policía que ha sido degradado a operador de emergencias recibe una llamada que capta su atención. Una mujer que dice haber sido secuestrada, en tan solo una noche, en un solo lugar y solo a través de llamadas telefónicas, este policía intenta salvarla, escondiendo a su vez un oscuro secreto del cual se dan pistas a lo largo que se recorre el filme.

The Guilty, película de Antoine Fuqua es una adaptación de una película danesa de 2018 que lleva el mismo nombre. Una tensión creciente, un sentimiento de impotencia ante la amenaza y la excelente actuación de Jake Gyllenhal son tan solo unas razones por las cuales deberías ver esta película .

The guilty, imagen recuperada de El español.

Siguiendo con las recomendaciones, The Woman in the Window es una película de Netflix, estrenada en 2021, que tampoco te deberías perder.

Trata sobre la doctora Anna Fox, quien pasa la vida encerrada en su casa, solo observando a través de la ventana. Todo marcha bien hasta que un día, observa una situación en la casa de enfrente que cambia por completo su mundo y la obliga a superar su mayor miedo: salir.  Nuevamente tenemos un thriller psicológico muy bien elaborado, con un plot twist interesante y un personaje protagónico mucho más complejo de lo que aparenta.

Imagen recuperada de DigitalSpy.

Pasando a una de mis películas favoritas, no solo de suspenso sino de todos los géneros, tenemos Shutter Island. En el verano de 1954, dos agentes judiciales son enviados a una remota isla para investigar la desaparición de una peligrosa asesina recluida en el hospital psiquiátrico de la isla.

Esta película, dirigida por Martin Scorsese y estrenada en el año 2010 es una de mis favoritas por lo bien que está elaborada. La fotografía en el filme es espectacular, tiene escenas y tomas específicas que te dejarán sin palabras y el uso de los colores, para retratar la psicología de los personajes, está utilizado de una manera excepcional.

Imagen recuperada de SanDiegoReader.

Además, las actuaciones, tanto de Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo y Michelle Williams son espectaculares, y sin dudas, mi parte favorita de toda la película es el giro y la revelación al final.

Sin duda una de las mejores películas que he visto, y que definitivamente tienes que ver si eres amante de un buen plot twist que te dejará con ganas de volver a ver la película en ese mismo instante.

Y hablando de ese sentimiento de querer volver a ver la película incluso cuando los créditos no han terminado, mi siguiente recomendación es Fight Club, un thriller que trata sobre un oficinista, cansado de la rutina y casi sin emociones, que de pronto conoce a su polo opuesto, Tyler Durden, quien le ayuda a ver la vida de una manera totalmente diferente a la que estaba acostumbrado.

Fight Club es una película dirigida por David Fincher (uno de mis directores favoritos), que cuenta con la actuación de Brad Pitt, Edward Norton y Helena Bonham Carter , y que tiene un giro en la trama que te dejará sin palabras , por lo cual creo que está de más explicar el por qué recomiendo esta película ahora.

Si tienes Netflix y quieres emprender  un viaje por una trama oscura, en la que nada es lo que parece, está es la mejor recomendación para ti.

Imagen recuperada de Amazon.

Por último, este top de recomendaciones de thrillers psicológicos no estaría completo si no incluyera otra de mis películas favoritas, perteneciente de hecho a una de mis sagas favoritas.

Estoy hablando de Red Dragon, una película del año 2002 dirigida por Brett Ratner y protagonizada por Anthony Hopkins y Edward Norton. En ella, el ex-agente del FBI Will Graham tiene que recurrir a su viejo enemigo, nada más y nada menos que Hannibal Lecter, para resolver el caso de un nuevo asesino en serie.

Si te gustó de Silence of the Lambs y quieres ver un thriller excelente, con actuaciones espectaculares y con esta divertida dinámica de un asesino ayudando a un policía, sin dudas Red Dragon debe estar en tu lista de películas por ver.

¿Y qué mejor que verla este mes de octubre?

Espero que te hayan gustado las recomendaciones, que esta lista te haya sacado del dilema ¿y ahora qué veo en Netflix? y que alguno de estos filmes pueda llegar a TU top cinco de thrillers psicológicos.

Pero cuéntame, ¿ya habías visto alguna de estas películas? Y si es así, ¿cuál es tu favorita? Espero hayas disfrutado de este top de recomendaciones, y que hayas pasado un buen rato leyéndome, así como yo pasé un buen rato escribiendo para ti.

Creatividad en tiempos de crisis

Por: Mariana Flores*

 

Dice Marc Jacobs que No se crea en el vacío o en una burbuja. Los estímulos exteriores son lo que nos dan ese empujón tan necesario, la fuerza, la energía y la pasión de crear” pero la creatividad también es una de las mejores amigas de la resiliencia.

El ser humano tiende a encerrarse en sí mismo para protegerse de las crisis.  Cuando hacemos eso, llegamos a estar tan metidos en nuestro caparazón, protegiéndonos y manteniéndonos alejados del mundo, que también mantenemos al mundo alejado de nosotros.

Es importante reflexionar y aprovechar este tiempo para sobreponernos a situaciones difíciles y crecer como persona.

Pero, por más sencillo que esto suene en realidad no es nada fácil, la creatividad es una cualidad delicada que se mantiene con esfuerzo y dedicación.

Si nos damos cuenta, en situaciones límite es cuando podemos sacar nuestro potencial e inventiva para hacer cosas diferentes a lo que hacíamos antes, porque como la frase lo dice: “La necesidad es la madre de la inventiva”. Y es que es cierto, la necesidad nos obliga a reinventarnos una vez superada la primera fase de miedo.

Busquemos que la creatividad sea una herramienta para expresar todos nuestros miedos, inseguridades y emociones embotelladas, convirtiéndola así en un puente para unirnos con el mundo y recalcar que no estamos solos y que aún hay esperanza incluso en los momentos más difíciles.

Pequeños cambios en tu día a día podrían ayudarte a sacar tu lado más creativo, desde tomar una nueva ruta hacia la escuela o el trabajo hasta probar un nuevo café. Sin embargo, se ha comprobado que la escritura, el ejercicio y el sentido del humor son algunas de las cosas más efectivas y útiles para fomentar la creatividad.

 

La escritura nos ayuda a plasmar todo en papel para así poder concentrarnos en lo que realmente queremos hacer y no distraernos tan fácil a lo largo del día. Se trata de expresarte para ti y sólo para ti. Escribir tus pensamientos en un cuaderno y hacer una reflexión antes de empezar tu día, no sólo te ayudará a reforzar tu memoria sino a valorar más el presente.

El ejercicio, como seguramente ya sabes, nos ayuda a liberar neurotransmisores llamados endorfinas que automáticamente te harán sentirte bien y tener mejor humor, lo que te llevará a estar en la mejor actitud para crear.

 

 

 

 

 

En cuanto al sentido del humor, simplemente trata de no tomarte todo tan en serio, la vida sólo es una y la verdad es que hay que disfrutarla lo más que podamos. A veces estamos tan estancados en nuestra rutina que no encontramos un momento para sólo estar presentes. Así que disfrútala porque, sonará muy cliché pero, lo cierto es que sólo se vive una vez.

*Mariana Flores es alumna del 5° semestre de Ciencias de la Comunicación

Top cinco de películas de Hitchcock

Por: Daniela Acosta Lozano*

 

Sin duda cualquier persona, amante o no del cine, conoce al gran director Alfred Hitchcock, pionero de muchas técnicas que caracterizan los géneros cinematográficos de suspenso y de thriller y que, hoy en día, sigue siendo considerado uno de los mejores directores del mundo del cine.

Es reconocido por innovar en el uso de planos y técnicas, los cuales simulaban la mirada de una persona, obligando así al espectador a participar. Todas sus historias cuentan con suspenso insostenible, un plot twist en el desenlace y tramas que involucran crímenes, asesinatos y violencia.

Hitchcock dirigió más de cincuenta películas a lo largo de seis décadas. Pero ¿Cuáles son las mejores? ¿Cuáles podrían ser consideradas sus obras maestras? La opinión es subjetiva, sin embargo aquí te cuento cuáles son mis cinco películas favoritas de este tan enigmático director.

Empezando por un clásico que estoy segura a más de uno le han recomendado, Psicosis o Psycho en su título original, es una película de terror de 1960. En ella, después de haberle robado 40,000 dólares a su jefe, Marion Crane huye de la policía y pasa la noche en un motel misterioso, junto a una carretera perdida, donde deberá enfrentarse a un misterio que sin duda, no es lo que parece. Esta película tiene un gran uso del suspenso, un giro impresionante al final y cuenta con una de las escenas más icónicas en toda la historia del cine, ten por seguro de que te hará pasar un rato inolvidable.

Imagen de la película Psicosis, 1960.

Pasando a otras de mis favoritas de Hitchcock, vamos con The Birds o Los Pájaros, película de terror estrenada en 1963. The Birds cuenta la historia de Melanie, una joven rica que conoce al abogado Mitch Brenner. Tras su encuentro, Melanie persigue al hombre hasta Bodega Bay, lugar en el que es atacada por docenas de pájaros enfurecidos.

La ciudad se vuelve un caos cuando un animal tan cotidiano como el pájaro, pone en riesgo la vida de miles de personas. Es una película entretenida, divertida y sobre todo un clásico que no te debes perder.

Imagen de la película The Birds, 1963.

Ahora, y llegando a mi top tres, se encuentra The Rope, o La Soga en su título en español. Esta es una película de suspenso y crimen del año 1948, que retrata la historia de dos jóvenes universitarios que matan a un amigo por diversión, y después organizan una fiesta para los amigos de la víctima.

Es una película impresionante, donde todo sucede en una sola locación y en una sola noche, y el suspenso sube poco a poco a medida que los minutos pasan y los asesinos, o nuestros protagonistas, tienen que enfrentarse a un invitado inesperado que hará de la velada un estrés interminable.

Imagen de la película The Rope, 1948.

En el puesto número dos se encuentra la película de misterio estrenada en 1976 y llamada Family Plot, o por su título en español, Trama Macabra. Esta trata de un espiritista y su novio desempleado, quienes buscan a un heredero perdido, quien además es un secuestrador profesional. No es una película muy famosa del maestro del suspenso, sin embargo creo que vale la pena darle una oportunidad, dado a que la primera vez que la vi, superó mis expectativas de una manera colosal y se convirtió en una de mis favoritas.

Poster de la película Family Plot, 1976.

Y hablando de mi favorita, llegamos al puesto número uno. El cual, para sorpresa de muchos, no es ocupado por clásicos como Rebeca o Vértigo. Estoy hablando de la película de suspenso estrenada en 1955, Rear Window (o La Ventana Indiscreta).

Trata la historia de un fotógrafo, que debido a un accidente debe permanecer por un tiempo en silla de ruedas y con una pierna enyesada. Para entretenerse, espía a los vecinos y, debido a esto, es testigo de un asesinato.

La paranoia y el no saber qué está pasando son elementos indispensables en esta película, la actuación de James Stewart, actor recurrente en películas de Hitchcock, es magistral y el uso de planos y movimientos de cámara, así como la manera en que se unen a la trama, dan como resultado una de las mejores películas del maestro del suspenso.

Imagen de la película The Window, 1954.

Sin duda, deberías ver cualquiera de las películas en esta lista, pues te aseguro más allá de sacarte del aburrimiento, te mantendrán al filo de tu asiento e incluso, pueden llegar a TU top cinco de películas de suspenso. Espero hayas disfrutado de este top cinco de mis películas favoritas del maestro del suspenso, e incluso añadido alguno de estos filmes a tu lista de películas por ver y  pasado un buen rato leyéndome.

Pero cuéntame, ¿Ya habías visto alguno de estos filmes? Y si es así, ¿Cuál es tu favorito?

*Alumna de tercer semestre de Ciencias de la Comunicación

Salud mental en México: ¿Derecho o privilegio?

 por Frida Cortés Ojeda
 

 

En los últimos años y específicamente durante la pandemia por la COVID-19, el tema de la salud mental ha tomado relevancia y aumentado su difusión a través de campañas por parte de grandes instituciones, gobiernos y grupos de profesionales, que se han encargado de visibilizar a través de los medios de comunicación la importancia de aquella. Al incrementar los problemas mentales producto de la contingencia -ya que de acuerdo con la Asociación Mexicana de Psicología Hospitalaria (AMPH), “cuando hay un evento que pone en riesgo nuestra salud, el aparato psíquico entra en un desequilibrio emocional.” (2020)- hablar de la salud mental y como mantenerla es de suma importancia en estos tiempos.

Para iniciar, tenemos que recordar que la salud mental es un componente integral y esencial de la salud. La Constitución de la Organización Mundial de la Salud dice que: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» (Organización Mundial de la Salud, 2018). Entonces, de acuerdo con la OMS, la salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad.

En este sentido positivo, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad. (OMS, 2018). Un aspecto importante de esta definición es que considera la salud mental como algo más que la ausencia de trastornos o discapacidades mentales, a diferencia de lo que, como mexicanos culturalmente tendemos a pensar: que alguien se encuentra sano mentalmente solo por no tener trastornos o afecciones mentales notorias y que impidan su desarrollo social.

Desde otra perspectiva, el psicólogo Ricardo Hinojosa prefiere el término de salud psicológica, para referirnos a esta situación. Entendiendo que el concepto “salud mental” abarca sólo el área cognitiva, mientras que, al referirnos a la salud psicológica, englobamos lo conductual, lo emocional y lo cognitivo. (2021), por lo que es necesario comenzar a utilizar el concepto que mejor permita entender en su totalidad el bienestar humano abordado en este trabajo.

Una vez aclarado el término y lo que engloba, podemos adentrarnos un poco en la pregunta del título de este ensayo, ¿La salud mental en México es un derecho o un privilegio?, ya que, en nuestro país, la Constitución Política que es la máxima norma que rige a todo mexicano, establece en el párrafo cuarto del artículo 4o. la garantía para todas las personas el derecho a la protección de la salud. Su texto es el siguiente:

Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del artículo 73 de esta Constitución. (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 1917)

Imagen del sitio: https://borde.mx/ley-de-salud-mental/

Además, otros autores y especialistas mencionan que: “A partir del derecho a la salud, corresponde al Estado asegurar la asistencia médica una vez que la salud, por la causa que sea, ha sido afectada; esto es lo que se llama el “derecho a la atención o asistencia sanitaria” (Abramovich & Courtis, 2001). Por lo que el establecer parámetros especializados dentro de la Carta Magna es fundamental, el concepto de salud en general no es suficiente ya que se deja desprotegido al ciudadano en su integridad a nivel mental.

Si bien, cuando pensamos en el derecho a la salud o en el concepto de salud en general, lo que viene a nuestra mente son enfermedades producidas por virus, bacterias o fallas de algún órgano que afectan física o tangiblemente a nuestro cuerpo, muy pocas veces consideramos la salud psicológica como parte de este estado óptimo del ser humano, ni la priorizamos al nivel de la salud física. Lo anterior es un grave error, pues esta exclusión del área psicológica en nuestro concepto de salud ha fomentado el que, en México, se vea como atención innecesaria, sin exigir que el gobierno la brinde y, por tanto, se vuelva costosa, exclusiva e inaccesible para toda la población.

Continuando en el marco legal, desde hace más de dos décadas, México dispone de leyes, normas y programas de acción que regulan la atención de la salud mental e incluyen los lineamientos básicos para las políticas públicas destinadas a atacar este tipo de afecciones.

En 1984 cuando se promulga la Ley General de Salud, cuando se da el inicio al cuidado de la salud mental del mexicano, y para abordar el marco legal de la salud mental en México es necesario conocer el artículo 72 de la Ley General de Salud:

Artículo 72. La prevención y atención de los trastornos mentales y del comportamiento es de carácter prioritario. Se basará en el conocimiento de los factores que afectan la salud mental, las causas de las alteraciones de la conducta, los métodos de prevención y control multidisciplinario de dichos trastornos, así como otros aspectos relacionados con el diagnóstico, conservación y mejoramiento de la salud mental (Ley general de salud, 1984).

Además, se cuenta con un órgano independiente del sector salud, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, encargada de controlar que se respeten los derechos humanos de los usuarios y familiares, sin embargo, y pese a estos órganos, leyes y programas, la población que disfruta de atención, tratamiento y prevención de trastornos en el área psicológica es poca y selectiva, como se ha mencionado.

Retomando lo que la OMS menciona sobre la salud mental (psicológica), establece que esta y el bienestar son fundamentales para nuestra capacidad colectiva e individual de pensar, manifestar sentimientos, interactuar con los demás, ganar el sustento y disfrutar de la vida. Sobre esta base se puede considerar que la promoción, la protección y el restablecimiento de la salud psicológica son preocupaciones y necesidades esenciales de las personas, las comunidades y las sociedades de todo el mundo y en México también deben ser cubiertas por el Estado.

Ahora bien, si nos adentramos un poco en números para conocer la verdadera situación de la salud psicológica en nuestro país, de acuerdo con el artículo “Los especialistas en psiquiatría en México”, realizado con datos del 2016, existían 4393 psiquiatras en el país, lo que equivalía a una tasa de 3.68 psiquiatras por cada 10 000 habitantes. (Heinze, Del Carmen, & Carmona-Huerta, 2016). Para 2019 de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía existían 12 psicólogos por cada 10 mil habitantes, lo que sigue siendo insuficiente para la satisfactoria atención de la salud psicológica de los mexicanos.

Aunque esperamos un aumento de profesionales en la psiquiatría de esa última estadística al actual año 2021, y aunque no hay datos actualizados, si comprendemos las cifras arrojadas significaría que cada psicólogo debería atender a 833 mexicanos en promedio, y un psiquiatra a una cantidad imposible de 2,717 habitantes, y si esto fuera lo bastante complicado, debemos considerar que la distribución de estos profesionistas no es la misma en cada Estado o Ciudad del país, por lo que algunas zonas geográficas estarían aún más carentes de especialistas para la atención de la salud psicológica, y peor aún, cuando el último censo de población arroja que ya somos alrededor de 126 millones 14 mil 24 habitantes en México. (INEGI, 2020).

De acuerdo con la distribución de los especialistas en psiquiatría, El 42.09% del total ejerce en la Ciudad de México, en el Estado de Jalisco ejerce el 11.22% y en el de Nuevo León, el 7.03% del total de los especialistas. Los tres Estados con mayor número de psiquiatras concentran al 60.34% del total de psiquiatras en México; el 39.66% restante se encontró distribuido en las 29 entidades federativas restantes y concentrados principalmente en zonas urbanas. Los Estados con menor número de psiquiatras son Tlaxcala, Zacatecas, Baja California Sur, Colima y Querétaro, los que en conjunto suman el 1.5% (62 especialistas) del total de psiquiatras del país. (Heinze, Del Carmen, & Carmona-Huerta, 2016).

Esta situación es alarmante, pues es evidente que, ante este panorama, es imposible garantizar el derecho a la salud (específicamente la psicológica) que se establece en el ya mencionado artículo 4 constitucional. Por ello, a pesar de que está establecida como parte de un derecho, la salud psicológica se vuelve una oportunidad para un sector con el poder adquisitivo para pagar los servicios de un especialista que les atienda o y de seguimiento.

En México, el porcentaje de personas que recibe apoyo psicológico cuando lo necesita no rebasa el 20% como lo señalan especialistas de la UNAM (Gómez- Maqueo, 2016), esta cifra, entendiendo que es parte de la población consciente del problema y la necesidad de atención la que recibió ayuda, sin embargo, no se cuenta con una estadística de personas que asisten a consultas para evaluar su salud psicológica o en una forma preventiva. Es decir, la poca atención que se brinda es para la solución de una afección ya visible, mientras que el monitoreo de la salud psicológica en México es casi inexistente. Por lo que, la atención y el bienestar psicológico es en nuestro país, un derecho que se ha convertido en privilegio.

Pero ¿a qué podemos atribuir esta carencia de atención y bienestar psicológico en la población mexicana?, muchos factores han interferido en la correcta atención de la salud y bienestar mental en nuestro país, el más claro y como lo comprendimos anteriormente, es que no se cuenta con los especialistas necesarios para la atención de la población, pero este problema a su vez, puede explicarse con otros factores, como lo es el que de acuerdo al periódico “El país”, existen en toda la República Mexicana alrededor de 670 universidades que imparten Psicología (De la Marta Martín), sin embargo, más del 80% de estas son privadas, lo que reduce la posibilidad de los mexicanos a tener una formación en psicología, considerando que en general, para el 2020 la población mexicana con una educación superior es solo del 21.6%. (INEGI, 2020).

Sumándose a esto, encontramos el bajo interés de los ciudadanos en estudiar la carrera de psicología, pues precisamente al no estar considerada la salud psicológica como parte fundamental del bienestar mexicano, son pocos los que se atreven a introducirse en la psicología y psiquiatría ante el panorama poco alentador de empleo en el país. Esto, conforma un círculo vicioso que afecta no solo a los especialistas en la salud mental, sino a todos los mexicanos: No se cuentan con las oportunidades educativas para la formación de especialistas, tampoco con las oportunidades laborales en caso de que estos incrementen, y esto provoca que siga siendo imposible brindar la atención y procurar el bienestar psicológico de la población que, aunque es un derecho constitucional no se está cumpliendo.

Otro factor que propicia esta situación es que, del presupuesto en salud en México, sólo se destina alrededor del 2% a la salud mental, cuando la OMS, recomienda que se invierta entre el 5 y el 10%. Además, el 80% del gasto en salud mental se emplea para mantener hospitales psiquiátricos, mientras que se destina muy poco a detección, prevención y rehabilitación de trastornos o afectaciones psicológicas (INSyTU, 2018), siendo estas últimas, acciones de suma importancia para el bienestar mental de los mexicanos y a lo que no se le da importancia, aún siendo establecido en la ley.

Entonces, ante este panorama, es nuestro deber como ciudadanos visibilizar la situación de la salud mental en nuestro país, podemos hacerlo como profesionistas y en una tarea multidisciplinaria a través de campañas de concientización y prevención, prestando atención al bienestar psicológico y entendiendo que este es necesario para nuestra capacidad colectiva e individual de pensar, manifestar sentimientos, interactuar con los demás, ganar el sustento y disfrutar de la vida, pero además, en nosotros está el exigir al gobierno que la salud psicológica en México no sea más un privilegio, pues es un derecho y debe ser cubierto por el Estado como lo que es.


Referencias:

Abramovich, V., & Courtis, C. (2001). El derecho a la atención sanitaria como derecho exigible. En La Ley. Suplemento de Jurisprudencia de Derecho Administrativo (pág. 16). Año LXV.

Asociación Mexicana de Psicología Hospitalaria. (marzo de 2020). Cuidando mi salud mental durante el COVID 19. Obtenido de https://www.binasss.sa.cr/bibliotecas/bhp/covid/COVID-19.pdf

Becerra-Partida, O. F. (2014). La salud mental en México, una perspectiva, histórica, jurídica y bioética. Persona y Bioética, 18(2), 238-253. Obtenido de https://www.redalyc.org/pdf/832/83232594012.pdf

De la Marta Martín, M. Á. (s.f.). Universidades que imparten Psicología. El país. Recuperado el mayo de 2021, de https://elpais.com/especiales/2015/carreras- mexico/carrera/universidad/psicologia.html

Gómez-Maqueo, E. (10 de octubre de 2016). Dirección General de comunicación social: Boletín UNAM. Obtenido de EN EL MUNDO, 25 POR CIENTO DE LA POBLACIÓN HA SUFRIDO ALGÚN PROBLEMA DE SALUD MENTAL: https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2016_695.html#:~:text=Una%20de%20cada%20 cuatro%20personas,se%C3%B1alaron%20especialistas%20de%20la%20UNAM.

Heinze, G., Del Carmen, G., & Carmona-Huerta, J. (2016). Los especialistas en psiquiatría en México: año 2016. Salud mental, 39(2), 69-76. doi:10.17711

INEGI. (2020). Características educativas de la población. Obtenido de Insituto Nacional de Estadística y Geografía : https://www.inegi.org.mx/temas/educacion/

Organización Mundial de la Salud. (30 de Marzo de 2018). Salud mental: fortalecer nuestra respuesta. Obtenido de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health- strengthening-our-response

*Alumna de sexto semestre de comunicación.

Libertad de expresión

Por Sofía Ramos*.

Imagina que expresar te libera. Hablar, dibujar, escribir, pintar, llorar; decir lo que sientes y piensas es tu pase a la libertad ¿Ya? Ahora piensa que «calladita te ves más bonita».

¿Qué sienten que sea el silencio? ¿Qué nace de él? Considero que el silencio es el mejor aliado para perpetuar los abusos y las desigualdades que vivimos las mujeres, el silencio es el horno perfecto para llenarnos de miedo, el silencio es una forma de violencia.

Vivo en un país donde básicamente silenciar, invisibilizar, limitar mis espacios y mis conocimientos es parte de los patrones y estereotipos que ha formando nuestra realidad. Una realidad donde la historia ha sido única, donde yo como mujer me tengo que callar para que el otro no se incomode. Una realidad donde en la congresa nos esta borrando de las paredes.

No nos quieren ver, no nos quieren escuchar.

Lamentablemente no solo impiden que las mujeres y niñas nos expresemos libremente, sino también disminuyen nuestras capacidades de buscar, recibir o difundir ideas para nuestro empoderamiento.

La raíz de una mujer que tiene miedo a expresarse no es solo la violencia hacia la mujer por ser mujer, sino también, la falta de acceso a una educación igualitaria, ¡Esto, es una violación directa al derecho de la mujer a buscar y recibir información!¡Esto, es vulnerar nuestra libertad de expresión!

Y si lo pensamos bien no solo están buscando suprimir nuestro derecho a expresarnos libremente, sino que atentan contra el derecho de toda la sociedad a estar informada. Si pensamos en una sociedad donde el rol de la mujer se proyectara a un ámbito más allá del doméstico, inevitablemente aumenta la oportunidad de acceder a una educación igualitaria, que, a su vez aumenta las posibilidades de participar en la vida pública. Pero, ahí va, el gran pero, ¿Cómo hacerlo si existimos con el miedo a ser violentadas?

Vivimos una vida de violencia, donde mi libertad de expresión se limita cada vez más y más porque frente a las intimidaciones que producen sus actos violentos, algunas mujeres optan por no denunciar los hechos a la justicia y quedarse calladas. Y no las juzgo, si da miedo. La violencia contra las mujeres, y en especial contra las mujeres que ejercen su libertad de expresión, no son actos aislados, sino que son síntomas del sano patriarcado.

Es sumamente importante romper con las ideas de que las mujeres pertenecemos al ámbito privado, que nuestras opiniones y nuestros sentires solo pueden ser vistos si están fundamentadas con datos o peor aún, que nuestras experiencias todavía no son lo suficientemente importantes como para ocupar un lugar en la historia.

Es por eso, que cuando pensamos en la libre expresión, pensamos también en la necesidad de tener espacios seguros. Espacios que nos permitan desarrollar nuestros ideales, que nos permitan mostrar quiénes somos, qué queremos y por qué luchamos.

Quienes agreden a las mujeres y se escudan en la protección de la libertad de expresión son los mismos que perpetúan la desigualdad dentro de nuestra sociedad. Tu opinión esta violentando mi existencia.

Soy mujer y tengo derecho a expresarme libremente.

  • Estudiante del cuarto semestre de Comunicación
Arte por Verkami.

El ABC del machismo

Por: Hannah Andrade*

Hoy en día contamos con mayor libertad en todas las áreas laborales, sociales e interpersonales. Las tradiciones arraigadas desde hace muchísimo tiempo están cambiando; es decir, el patriarcado ya no se refleja en las decisiones de las mujeres y la conciencia humana es más abierta. Sin embargo, a grandes rasgos podemos confirmar que es un hecho histórico que el papel de la mujer ha cambiado muchísimo en los últimos 100 años, pero aún existe una polarización de roles.

El siguiente escrito tiene el propósito de examinar la historia del feminismo desde la perspectiva familiar, su lenguaje verbal y no verbal, y como la suma de estos factores ha empeorado la situación actual del siglo XXI.

A través de los años, la historia se ha encargado de dictaminar un patrón persistente. Desde la concepción, los géneros -femenino y masculino- adquieren la responsabilidad de buscar sus propios ideales y valores. No obstante, nos encontramos en un sistema lleno de soberbia y doble moral, provocando problemas en el auto reconocimiento.

«Se mueve en la escena del mundo occidental una mujer que conquistó el poder de disponer de sí misma, de decidir sobre su cuerpo y su fecundidad, el derecho al conocimiento y a desempeñar cualquier actividad» [1]

Desde mi propia experiencia he observado la mayor parte del tiempo como las mujeres se encuentran en un espacio de culpa, hay poco avance dentro de la psicología femenina, debido a que desde la antigüedad les ha enseñado a las mujeres que solo sirven para estar en la casa, servir al hombre y ser una máquina sexual ilimitada.

Ahora bien, todo lo relacionado con los estudios, la superación personal y las libertades laborales se han referido a los hombres.

Se ha normalizado el escuchar “el hombre tiene más capacidad que la mujer”, “es el doble su paga debido a la carga de responsabilidades” entre otras cosas. Y claro, es cierto que la fuerza y el poder son el emblema más grande al momento de describirle frente a la sociedad, pero ha cobrado un costo alto y todavía continúa pagándose. ¿Deberíamos cuestionarnos las diferencias de géneros o filtrar las cualidades positivas en un tablero de humo?

El origen

El machismo engloba muchos factores socioeconómicos, por lo tanto, es muy difícil centrarlo en una variable, pero las mujeres lo entienden mejor que nadie. Ante todo, es un fenómeno social que se ha arraigado desde hace mucho tiempo, las mujeres no sólo padecen el maltrato físico también esta lo verbal y lo no verbal. La mayoría trata de justificarlo con “es normal”, “no te preocupes, solo espera un tiempo y se calma –soltando una carcajada-”. Sin darnos cuenta, estas frases que se toman como humor, puede caer en la línea invisible de abuso psicológico, es lo que se denomina «micromachismos», que a largo plazo afectan en el estilo de vida y las relaciones entre mujeres y hombres. ¿Dónde comenzó la raíz de esto?

Sin más, no es novedad posicionar al hombre en la cabeza del todopoderoso. El machismo ha existido desde el estado arcaico, en la antigua Grecia era una forma básica de organización familiar. Sus funciones y conductas correctas fueron formando parte de una construcción social mundial. La sexualidad de la mujer se veía como una servicio de gestación, incluso para los trueques, el modo de pago era la mujer, con el fin de crear alianzas matrimoniales y comunidades llenas de niños. En las primeras sociedades, su uso era exclusivo para la esclavitud y el sexismo, estas prestaciones entre ellos dieron inicio al racismo y la opresión de la mujer dentro de la clase social.

Poco a poco el hombre fue domando terreno apropiándose de los productos de alto valor, mientras que el valor de la mujer se fue cosificando como un objeto preciado para el status quo. No importaba cuán explotadas eran por el hombre, ni el abuso psicológico que provocaban. Así históricamente  la división del trabajo se ha basado en la opresión y dominación por parte del género masculino. Esto dio paso como consecuencia a lo que conocemos hoy en día.

Por otro lado, lo mismo sucede en la etapa del ser humano, al niño se le enseña a ser un hombre, evitar el sentimentalismo y ser dominante a toda costa mientras que  la mujer debe ser educada, participativa en las cosas del hogar y  servicial. En esta etapa es fundamental la instrucción de los padres, ya que de manera sistemática van absorbiendo las conductas y las ideas.  Culturalmente a los hombres se les ha enseñado a ocultar sus sentimientos.

«Cuando una mujer llora o habla, el cerebro masculino tiene cierta dificultad para entender por qué. Por otro lado, hay que decir que en ciertos contextos o momentos se fomentó esa ñoñez como un signo de femineidad (….)»[2]

Los hombres son aquella «pieza de carne» que todas debemos desear sin mostrar un esfuerzo, inclusive hay peleas por quién se queda con quién, causando problemas entre el mismo género. Toda la atención se ha englobado en los hombres como piezas de ajedrez, es decir, la mujer tiende a moverse de manera estratégica -arreglarse todos los días, limpiar la casa, cocinar variado- con el fin de que la atención hacia ella nunca se acabe. ¿Realmente es un estilo de vida sano?

Esto se debe por la regularización del sistema patriarcal, no se puede cuestionar de manera inmediata pero  sin darnos cuenta ya lo estamos haciendo de manera inconsciente. Una mirada a algunas actitudes de mujeres en internet, nos muestran que el modelo de ama de casa que sirve al marido, sigue siendo vigente:

«Amas de casa de nuestra generación que están felices de someterse, cuidar su hogar y malcriar a su esposo como si fuera 1959».[3]

En términos históricos, desde la Biblia, la familia está constituida con un padre, el trabajador que provee la economía del hogar, la madre como el ama de casa y el/la niño/a que aprende las tradiciones de la familia para las futuras generaciones. Pero, como es el panorama si la mujer no quiere ser ama de casa o madre y tiene el deseo de ser más que eso. Esa es la revolución feminista que se ha ido gestando desde hace más de 100 años.

Estas ideas se reflejan en los medios de comunicación como un mensaje clave para el consumo de los productos, y … funcionaron. Las numerosas campañas de publicidad nos vendieron el rol del ama de casa, la nana de los hijos, la madre irritable y la suegra que no soportan como personaje secundario. Desde la creación de la televisión se ha popularizado en todos lados el hombre pulcro, sin estándar de belleza, por ejemplo, el sector de perfume y los productos de cuidado personal, transmiten la riqueza y el éxito con solo un rociarse el producto.

Casi todos los programas publicidad dan por sentado al hombre como un personaje de alto rango que brilla, exitoso, mientras tanto la mujer debe mostrar su lado sexy para acaparar todos los anuncios y recibir el pago de las ventas. Tanto en la publicidad, como en el estilo de vida, nos demuestra que la división aún está marcada y sigue vigente. ¿Por qué la imagen de la mujer más rentada es usando el rol del sexismo o de ama de casa?

La oferta de bienes de los años 50’s era  un consumo masivo, el boom de los electrodomésticos también llamado “la edad de oro”. En esa época, el consumo era el punto principal para las ventas. Sus características en cuanto al uso de la imagen de la mujer se fueron adaptando en los posters. Pero el contexto aún continua por el poder el patriarcado.

La mayoría de los anuncios vendían el producto y a la mujer. Esto fue la clave principal para llegar a los mercados. A partir de aquí, se empezó a crear el papel de la esposa perfecta, elegante y sofisticada. El modelo perfecto del concepto “familia”.

Un variado mosaico con diez electrodomésticos del hogar destaca en un anuncio de la marca Dormeyer de los años cincuenta: «Esposas: Observad este anuncio con detenimiento. Señalad los productos que deseáis para estas Navidades. Enseñádselo a vuestros maridos. Si no van inmediatamente a la tienda, llorad un poco. No mucho, sólo un poco. Irán, irán. Maridos: Observad este anuncio con detenimiento. Apuntad lo que vuestra esposa quiere. Id a comprarlo antes de que ella empiece a llorar». El catálogo de los productos, una colección de los electrodomésticos imprescindibles para acceder a la clase media de la época simbolizaba toda una ideología del progreso a precios democráticos.[4]

Los valores que transmitió la publicidad los 50’s fueron más allá del molde, y se arraigaron en la cultura moderna, es decir, se convirtió una necesidad socioeconómica. Es el reflejo de estilo de vida de la sociedad capitalista de la posguerra y la industrialización hasta fines del siglo XX.

La remuneración laboral está por debajo de la de los hombres en comparación a otros países. En el 2019 del sector femenino solo el 45% obtenía el mismo salario, mientras que el 77%  por parte de los hombres es superior. La superioridad aún está presente en el siglo XXI.

Se ha privilegiado que el ama de casa se dedique a venerar al hombre día y noche, cocinarle el desayuno, comida y cena sin importar el esfuerzo que ha hecho fuera de la cocina. Es común escuchar de parte de señoras de los 40 en adelante “Es normal, así fue educado y no lo podemos cambiar…”

Hace mucho una compañera me contó cómo era su día a día:

“Es difícil, no poder contar la realidad que sobrellevas todos los días con terceras personas. Es horrible escuchar cómo mi padre pone peros a la comidas, llena de críticas y pone mayor peso a su trabajo. Una de las frases que más escucho todos los días es “Solo te la pasas en la casa sin hacer nada”.

No solo está el ataque verbal hacia las mujeres, también está el no verbal. Éste consiste en negar la libertad a través del lenguaje corporal como son la mirada fija, los brazos reclinados en el sillón como signo de poder, entre otras. Todas estas acciones tienen un solo fin: imponer la superioridad masculina.

Rocío Gómez Hermoso, psicóloga forense en los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid y del Tribunal Penal Internacional de la Haya, ha subrayado que la agresión sexual en la pareja se ha visibilizado muy tarde, porque no era fácil para una mujer contar lo que ocurría dentro de su matrimonio o relación, y que sus consecuencias van mucho más allá que un golpe o un insulto.[5]

La violencia familiar

El silencio es uno de los mayores problemas que tienen todas las parejas, incluso los niños por parte de su familia. La violencia es una realidad que ha aumentado, especialmente en tiempos de crisis -como lo es actualmente-. El encierro, el estrés de lo que pasará mañana, son factores de situaciones difíciles.

Durante la pandemia, de acuerdo al Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública tuvieron 170,951 llamadas. Las cuales se han dado por la convivencia con personas agresivas, familiares o del propio hijo. Considerando los últimos años, esto sigue aumentando.

Lamentablemente, el sistema de justicia no es muy eficaz, hay burocracia y corrupción. Las pesadillas que nos narran historia tras historia están determinadas por el desorden público que propicia  inseguridad.

¿El matrimonio dura por amor o por silencio?

En muchas culturas existía una antigua tradición de unir en matrimonio a los hijos de las familias por oportunidades económicas y políticas no por amor. En el matrimonio por amor,  es más reciente, encontrar a la persona correcta puede llegar a nublar tu vista y muchas veces se da por una necesidad de “protección”.

Todas las parejas han tenido que lidiar con asuntos, no menores,  como la infidelidad, la libertad y la falta de comunicación. Lo que lo diferencia en cuestiones género es simple, el hombre no puede ser juzgado o criticado por esas razones, ya que eso lo hace ser más “hombre”, mientras que las mujeres son etiquetadas como “cualquieras” por incumplir al contrato del matrimonio.

Por lo tanto, la mujer al ser denigrada de esa manera, su independencia emocional se liga cada vez más a él, los miedos son alimentados con palabras lastimosas y el amor propio se pierde.

El terreno del hombre es tan extenso que es imposible reconocerlo, generalmente tiene más gozo de libertad, ellos deciden cuándo intervenir, cómo callarlas, qué prohibir sin explicar. Por supuesto las mujeres pueden hacer algo, de eso no cabe duda. El problema es que las han oprimido por mucho tiempo que el acto de cuestionar y enfrentar el problema, es difícil por el mismo miedo.

Actualmente, la idea de las mujeres de querer ser alguien en la vida cada vez se afirma más.  Sí, les atrae la idea de ser madres y criar a los hijos, pero por otro lado están las que sueñan con tener un sustento de vida propio sin depender del hombre y obtener sus gustos y logros con su propio esfuerzo. ¿Hay que juzgarlas por tener ese ideal?

Para nada, es lo contrario, la venda que desde bebes se tenía, se ha caído. Ahora las cartas están puestas por el género femenino, este despertar está ayudando a que la colectividad femenina luche por sus derechos.

El despertar

¿Qué sucede con las mujeres del siglo XXI?

Las prerrogativas de lo que implica ser mujer ya son más que ser ama de casa, es encontrar el poder interno y superarte sin estar atada al ego masculino. El amor propio está incrementando con el apoyo de una sororidad colectiva entre el mismo género, es decir, el apoyo entre ellas crea un despertar, un nuevo amanecer. El campo laboral ya está abierto a más opciones para las mujeres en México, como se puede apreciar en  los porcentajes del INEGI desde el año 2000.D

Desde hace unas décadas se está dando un cambio radical; ya hay esposas, madres, trabajadoras con puestos importantes, entre otras cosas más. La mujer ya puede estudiar y trabajar libremente, sin que les afecten los prejuicios por terceras personas -como son los hombres y los legados anteriores de la familia-. El sentimiento del empoderamiento femenino  ya está arrasando en más de una comunidad, la sororidad se está haciendo presente.

La utopía de la igualdad ya se vive,  pero aún falta mucho. ¿Qué sueña la feminista? ¿Cuál es su utopía perfecta? Todavía nos enfrentamos a varios retos que falta por cumplir el sistema:

  • La sensibilización de los temas dentro de las instituciones, para abrir el debate. Por ejemplo, el análisis sobre las  cuestiones que tienen que ver con la discusión sobre la salud reproductiva y la interrupción voluntaria del embarazo.
  • Mas líderes femeninas en ámbitos políticos, el sistema nos ha vendido una imagen de izquierda.

Los feminismos procuran la visibilización y la transformación de las formas de opresión, dominación, segregación y otras violencias específicas que sufren todos los sujetos. La fuerza de transformación de los feminismos pone en cuestión toda fuerza de conservación de dichas formas de violencia. En ese sentido, toda propuesta que, en nombre del feminismo, subscriba formas sociales, económicas y políticas afines a la conservación y, por tanto, subscriba formas de opresión, dominación y segregación, debe ser cuestionada como feminista.[6]

Mi trinchera, mi espacio

A lo largo de la historia podemos comprobar el avances sociales de las mujeres en todo el mundo: hay artistas, como pintoras, escritoras, bailarinas y poetas alrededor del mundo.  Lo visual también es una manera de canalizar lo que sucede en el mundo. Toda inspiración nace de los problemas personales.

El movimiento de las mujeres en el arte ofrece algo auténtico, está de antemano comprometido con un cambio social real, lo que es señal de un desplazamiento básico de los valores.[7]

De acuerdo a la historiadora de arte Linda Nochlin, las mujeres fueron excluidas de las academia -ni acudir a las sesiones de modelos-, por la representación del cuerpo humano, como si fuera algo obsceno.

No existe un equivalente en mujer de Miguel Ángel o Rembrandt, Delacroix o Cézanne, Picasso o Matisse o, ni quisiera, en épocas más recientes, de De Kooning o Warhol, como tampoco hay equivalentes afroamericanos de estos últimos (…) La culpa no es de nuestro destino, nuestras hormonas, del ciclo menstrual o de nuestros espacios interiores vacíos, sino de nuestras instituciones, del contexto sociocultural y de nuestra educación. Educación entendida como aquello que incluye todo lo que nos ocurre desde el primer momento en el que aparecemos en este mundo de símbolos con sentido de signos y señales. [8]

El fin de todos estos estilos de vida se rigen por la rebeldía, la exposición de todo el mal que se ha reprimido,  las injusticias y los moldes patriarcales que se construyeron a lo largo de nuestra historia. Es momento de nuestra revolución.

Referencias

[8] Linda Nochlin, <<Why Have There Been No Great Women Artist?>> Art News. (Nueva York, 1971).

[7] Lawrence Alloway, 1975.

[6] Begoña González, ¿Qué es el feminismo? Una guía completa para principiantes. (El periódico, 2021)

[5] Redacción, Los psicólogos, expertos en cambio de actitud ante violencia machista. (La Vanguardia, 2019)

[4] Consume hasta morir, PUBLICIDAD MACHISTA: Análisis de publicidad y taller de creación contrapublicitaria. (Colectivo ConsumeHastaMorir, s.f)

[3] María López Villodrez, Tu marido debería ser siempre lo primero: el resurgir del ama de casa sumisa y abnegada que se gesta en Internet. (El país, 2020)

[2] Teresa Morales García, Ellas enamoradizas y ellos inaccesibles. ¿O es al revés? (El país, 2017)

[1] Gilles Lipovetsky, La tercera mujer: pertenencia y revolución de lo femenino (Editorial Anagrama, Barcelona, 1999)

Fotografía y artes plásticas

Les presentamos las siguientes fotografías realizadas por alumnas y alumnos de Diseño Gráfico de cuarto semestre para la  materia de Fotografía, impartida por la maestra Maricela Castellanos. La práctica consistió en seleccionar un artículo sobre alguna corriente de arte y los alumnos tenían que ilustrar el texto con fotografías inspiradas en el tema.
Valeria tomó fotos de bailarinas y las fusionó con los cuadros del pintor impresionista francés Edgar Degas.
Mitzi eligió personajes de la banda musical Gorillaz y los insertó en sus fotografías.
Elisa investigó sobre maquillaje artístico e hizo unos autorretratos.
y  Dharany se inspiró en las pinceladas del gran pintor postimpresionista de los países bajos Vincent Van Gogh, para hacer bodypaint de rostro inspirado en su obra pictórica.